Médico de Cabecera y Santo Sanador

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domingo, 15 de marzo de 2026

Reporterismo de sucesos en Venezuela (3)

 

En esta tercera entrega le doy continuación a esta serie que, como no dije antes, no había pensado escribirla como tal, pues creí que con un solo artículo bastaría; pero se ha tornado muy interesante, y se ha ido alimentando con material que recibo por diversas vías, de parte de personas que se han autocalificado como «asiduos» seguidores de este trabajo de divulgación periodística, lo cual me agrada y me honra.

La intención es que, quienes hayan ayudado al taller que les he mencionado varias veces, puedan repasar lo que vieron y ver otros casos que no fueron tratados. De igual forma, si se lo proponen, los que no asistieron, también podrán sacar provecho. Encontrarn palabras, frases y expresiones que, aunque no son del reporterismo de sucesos, aparecen muy frecuentemente en varias fuentes.

Frases como «la Alcaldía Municipal del Municipio» y «el Concejo Municipal del Municipio», son frecuentes en la fuente de comunidad; en tanto que «embajada extranjera» y «paises extranjeros», que son de la fuente política, han resurgido luego de lo ocurrido en Venezuela el 3 de enero del presente año.

Es prudente advertir que las alcaldías y los concejos, por lo menos en Venezuela, son municipales, por lo que, si alguien dice «alcaldía municipal del municipio» o «concejo municipal del municipio», incurre en una redundancia sonora. Deben tener presente que concejo cuando es el municipal, se escribe con «c». Si ese no es el caso, entonces será consejo. ¡Lo que sí es importantísimo, es que tomen el consejo!

No hay, desde el punto de vista de las naciones, una embajada que no sea extranjera, ni un país que no lo sea, con relación a otro. Son frases redundantes que aparecen casi a diario en la fuente de política, y por eso no quise que pasen inadvertidas.

«El sujeto huyo siendo detenido…» es una expresión que usa la mayoría de los redactores de sucesos en Venezuela, sin darse cuenta de que hay algo impropio. En esta frase, la forma de gerundio (siendo) está mal utilizada, pues según las reglas, debe haber simultaneidad o posteridad casi inmediata con el verbo principal, que en este caso es «huyó». No es posible, por lo menos en la vida real, que en el mismo momento en que huyó, el sujeto haya sido detenido. Lo correcto, lo decente y adecuado es: «El sujeto huyó y posteriormente fue detenido».

Otra muy frecuente en el lenguaje de los actos protocolares, es «con motivo a». Por eso se lee y se oye que: «Con motivo a (o por motivo a) la celebración de los doscientos quince años de la independencia de Venezuela…». Los maestros de maestros de ceremonia o aquellos que se creen que lo son, no han podido darse cuenta de que lo correcto es con motivo de : «Con motivo de cumplirse un nuevo aniversario de la declaración de la Independencia de Venezuela…». 

Sobre la palabra experticia , de la que he escrito muchas veces, y que tampoco es del reporterismo de sucesos, dijo, con base en el significado que aparece en los registros lexicales, que no es sinónimo de experiencia, como cree la mayoría de los periodistas de Venezuela. 

Experticia es una prueba pericial que se aplica en la criminología o en otras áreas, para resolución de problemas, cumplimiento de deberes, con la finalidad de determinar responsabilidades, por lo que nada tiene que ver con que alguien tenga una larga trayectoria en un oficio y que además se destaque.

¡Esa no es experticia; esa es experiencia. Como sinónimos de experiencia están: práctica, pericia, maestría, destreza, veteranía, bagaje y vivencia.

Y es que lo de experticia está pegado, dado que el jueves 12 de marzo del corriente, una comunicadora social (con experiencia, no con experticia), en una entrevista que le hacía al presidente de Apucv (Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela) a través de un importante canal de televisión de este país, dijo: «…desde su experticia en materia económica…». No tengo dudas de que su intención fue pedirle al entrevistado que, con base es sus conocimientos, diera una explicación sobre la situación de los docentes de la máxima casa de estudios de Venezuela, que es la misma de todos los educadores de esta nación; Solo que no utilizamos el término adecuado.

Antes, el 2 de febrero del presente año, otro periodista del mismo canal y en el mismo espacio, incurrió en la misma impropiedad, lo cual evidencia que es una mala costumbre que está bastante arraigada, ante lo cual hay que insistir en función de recalcar que experticia no es sinónimo de experiencia.  

sábado, 7 de marzo de 2026

Reporterismo de sucesos en Venezuela (2)


Por David Figueroa Díaz

03/07/2026                          


Sin habermelo propuesto, el artículo de hoy es continuación de la entrega de la semana pasada, que estuvo basado en el taller sobre las impropiedades lingüísticas más frecuentes en el reporterismo de sucesos en Venezuela, que tuve el honor y el gran placer de impartir en San Carlos estado Cojedes, llanos centrales de este país, auspiciado por el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) de esa entidad federal, en la persona de la licenciada Pilar Guerra, secretaria general del referido gremio, acompañado de las también comunicadoras sociales y gremialistas Dinorah Gámez y Santa Cedeño.

Reitero (sin ningún temor) que las razones por las que el lenguaje del reporterismo de sucesos en Venezuela está plagado de vicios lingüísticos profundamente arraigados, están en el desinterés por mejorar de un incontable número de periodistas que, aunque se graduaron en universidades de gran prestigio (y de paso se ufanan de ello), no han seguido ni siquiera un curso de actualización.

Hay muchos sumisos, facilistas, faltos de seriedad e irresponsables, a los que es imputable el hecho de que hoy día existe una especie de formato que han impuesto los cuerpos de seguridad del Estado y demás entes gubernamentales para dar a conocer sus actuaciones, en el que solo cambia la fecha, el lugar y el nombre de los protagonistas. Es por eso que una vez más sugiero: «Hay que erradicar ese formato».

En el artículo del pasado sábado mostré palabras, frases y expresiones mal utilizadas o empleadas de forma abusiva, como: amasijo de hierros retorcidos, armamento, alud, talud, «auto fantasma», «cayó abatido», «el hoy occiso», que fueron parte del mencionado taller.

Otra de las expresiones a la que siempre apelan los que redactan notas de sucesos, es «salió expelido», para referirse al caso de una colisión en la que la o las víctimas, por la fuerza del impacto u otro factor, son expelidas. No han tomado en cuenta que salir y expulsar esbozan la noción de algo que es expulsado.

Eso ocurre porque así aparece en el reporte que entregan o entregaban a la prensa los organismos que actúan en el levantamiento de los accidentes. Por comodidad, por facilismo u otras razones inconfesables, el redactor la usa tal cual, sin importarle que con su actitud irresponsable, se convierte en divulgador de vicios que hoy día se han encostrado.

En el taller de San Carlos fueron analizadas otras palabras, frases y expresiones que no incluyeron en la entrega anterior de este trabajo de divulgación, y hubo otras en las que no ahondé en detalles.

Por eso hoy aprovecharé para hacerlo y para mostrar algunas que faltaron: «cuerpos de seguridad del estado», drones no tripulados, Alcaldía Municipal del Municipio, Concejo Municipal del Municipio, embajada extranjera, países extranjeros, epicentro, «El sujeto huyó siendo detenido…», con motivo a, facsímil de arma fuego, feminidio, feminicidio, Gobierno Regional, póstumo, posmortem, presidio, prisión, robo, hurto, secuestro ilegal, primera dama, primera combatiente, vehículo de tracción de sangre, anafilaxia, shock anafiláctico, ataque de himenóptero, Grupo Estructurado de Delincuencia Organizada (GEDO), sexo, género, a nivel…, siglas, acrónimos, «las noticias ocurridas en las últimas horas», agresión ilegal, guerra ilegal y «cadáver con síntomas de…».

Muchos de estos ejemplos se resuelven muy fácilmente, pues solo hace falta un poco de sentido común; pero mi obligación es explicarlos para que no queden dudas.

Cuando se habla de cuerpos de seguridad del «estado» (así aparece casi siempre), se alude al hecho de que estos dependen del Gobierno Nacional, que son la mayoría, salvo en casos de las dependencias estadales y municipales; pero si ese no es el caso, la palabra estado deberá escribirse con inicial mayúscula (Estado), dado que la regla sugiere que de esa forma hace referencia al país como entidad de derecho público; en tanto que estado (con minúscula inicial) se usa para división territorial. Es prudente acotar que todo lo que depende del ámbito nacional, será estatal; mientras que, lo que deriva del estado como división del territorio, deberá llamársele estadal.

Lo de los drones no tripulados no es algo que requiera una gran explicación. Tampoco es algo que se haya propagado; pero algunos periodistas extranjeros y nacionales, corresponsales en Venezuela de importantes canales de televisión, quizás por el apremio del momento, por querer mostrar un buen uso del lenguaje u otra razón, en reiteradas oportunidades han dicho que «fueron avistados varios drones no tripulados», lo cual es impropio. No se necesita ser científico para saber que un dron es un vehículo aéreo no tripulado. ¡Es todo por hoy!

domingo, 1 de marzo de 2026

Reporterismo de sucesos en Venezuela


Por David Figueroa Díaz

28/02/2026                          


Durante los más de treinta años en los que me dedicó a escribir sobre temas relacionados con el lenguaje escrito y el oral, fomentó y participó en dinámicas cuyo propósito es aportar elementos para un mejor uso del idioma español, con la convicción de que no soy un gran experto; pero sí un aficionado del buen decir, que ha entendido que nunca se termina de aprender.

Mediante talleres, conversatorios, tertulias y, con este trabajo de divulgación periodística, procuró que las personas que producen textos y expresiones orales con regularidad, y que se preocupan por adquirir soltura, puedan disipar sus dudas y deshacerse de los vicios que son muy frecuentes en los medios de comunicación social y en el habla cotidiana.

A la luz de lo que él aportó en estas tres décadas, es justo y necesario reconocer que ha habido un avance significativo; pero es innegable que, pese a ello, aún quedan situaciones viciadas, ante las que es necesario insistir para que cada día haya menos.

El día jueves 26 del mes que hoy culmina, estuve en San Carlos estado Cojedes, Venezuela, en donde dirigí un taller sobre el lenguaje del reporterismo de sucesos en este país. La referida actividad fue promovida por la licenciada Pilar Guerra, secretaria general del CNP (Colegio Nacional de Periodistas) de esa entidad de los llanos centrales, acompañada de las licenciadas Dinorah Gámez y Santa Cedeño, integrantes de la directiva del referido gremio.

Me agradó el hecho de que hubo una considerable asistencia, compuesta por periodistas y estudiantes de Comunicación Social, lo que me permite colegir que han entendido y valorado la importancia de escribir bien y de hablar de mejor manera.

Agradezco el apoyo del licenciado Héctor González Burgos, excompañero de estudios en la siempre recordada Universidad Católica Cecilio Acosta, quien hoy es corresponsal de un importante canal de televisión de este país.

En San Carlos hubo ocasión de analizar palabras, frases y expresiones del ámbito reporteril de sucesos que, en mi opinión, está plagado de impropiedades lingüísticas, que conviene conocer para reducirlas a la mínima expresión.

En este artículo mostraré lo más significativo de lo que compartí con periodistas y futuros periodistas, que se han tomado muy en serio el noble oficio de educar, entretener e informar.

El motivo por el que hay tantos vicios en el lenguaje de sucesos, está en falta de interés por aprender; por adulación, facilismo, falta de seriedad, por irresponsabilidad u otros factores; Además de que muchos comunicadores sociales se han dejado imponer la forma que normalmente utilizan los cuerpos de seguridad del Estado y demás entes gubernamentales para dar a conocer sus actuaciones, que por lo general está plagada de errores. ¡Hay que erradicar ese formato!

Por eso, cuando por ejemplo, al reseñar el caso de la detención de un ciudadano, y tras una requisa corporal le decomisan un arma de fuego, una cortante, punzopenetrante o de otra característica, invariablemente utilizan la palabra armamento. ¡Y no es que eso no pueda decomisársele a un individuo; pero si es una, es simplemente un arma, no un armamento, por la sencilla razón de que armamento es un conjunto de armas, un arsenal.

Las palabras alud, talud; las frases «auto fantasma», «amasijo de hierros retorcidos», «cayó abatido» y «el hoy occiso», son el comodín de muchos redactores y reporteros.

Confunden alud con talud, en casos cuando hay una situación de derrumbe. Lo que se desprende es un alud, pues talud es otra cosa, que está muy bien definida en los registros lexicales.

Lo de auto fantasma lo emplean en hechos en los que una persona es arrollada por un vehículo cuyo conductor se da a la fuga. Se puede usar la frase referida, de manera metafórica y ocasional; pero admitirla como propia, es lo lamentable, pues existen muchas formas de decirlo de manera adecuada, que no dejan lugar a dudas.

Lo del amasijo de hierros retorcidos se usa muy frecuentemente cuando ocurre un accidente en el que los vehículos involucrados en una colisión quedan destrozados. No se han percatado de que incurra en una redundancia, dado que para que sea un amasijo, necesariamente deberá estar retorcido.

La gama de palabras, frases y expresiones viciadas es amplísima; pero por razones de espacio no voy a mostrarlas todas; pero las «reinas», sin dudas, son: «cayó abatido» y «el hoy occiso».

En la primera existe una redundancia, toda vez que caer lleva implícita la noción de abatir; y esta, de caer.

En cuanto a «el hoy occiso», el detalle está en que la mayoría de los redactores y reporteros, a todo fallecido lo califican de occiso, especialmente a los que se quitan la vida al ahorcarse. El término en cuestión es aplicable a muertes violentas. En el caso de que alguien se ahorque no hay violencia, pues por lo general lo hace de forma silenciosa, oculta, a menos que la persona haya sido ahorcada, como frecuentemente ocurre en los recintos carcelarios, en lo que sí es aplicable el vocablo, muy manido, por cierto.

Estos son, grosso modo, los casos que fueron analizados en el taller sobre el reporterismo de sucesos, con la finalidad de minimizar la frecuencia de aparición.

Al final de la actividad hubo un ejercicio de redacción de notas, en el que la mayoría de los asistentes mostraron interés y dejaron ver su intención de mejorar cada día. ¡Esa ha de ser la actitud; muchas gracias!

domingo, 22 de febrero de 2026

¡Actualízate!

Por

 


Por muchos factores de los que hoy no voy a hablar, el ser humano es muy dado a resistirse a los cambios. Mis conocimientos de sicología, sociología u otra ciencia afín, no van más allá de lo que aprendí en la universidad. Soy periodista y me encanta el aspecto gramatical y lingüístico, campo en el que he adquirido conocimientos y facilidad para escribir y para expresarme de forma oral medianamente aceptable. Algunos amigos, que valoran mi trabajo, me llaman lingüista.

Conozco su intención y no tengo dudas de que lo hacen como reconocimiento a mis esfuerzos por aportar elementos para un mejor uso del idioma español. Hay otros que no son mis amigos y, de paso, no desperdician oportunidad para tratar de minimizar mi trabajo. Ellos también me llaman lingüista; solo que su intención no es buena. En muchas ocasiones lo he dicho, y aquí lo repito: solo soy un aficionado del buen decir, que ha entendido perfectamente, que nunca se termina de aprender.

El connotado lingüista y catedrático venezolano Alexis Márquez Rodríguez (+) dijo en una ocasión que en cuanto al lenguaje, el hombre es conservador; pero «por muy dado que sea al cambio, siempre tenderá a decir las cosas del mismo modo, con las mismas o parecidas palabras, usando frases de estructura siempre igual». (Con la lengua, cuarto volumen, 1991-1992).  

La apreciación del laureado profesor Márquez Rodríguez se verifica en el hecho de que, aun cuando la RAE (Real Academia Española) se esmera en publicar simplificaciones y actualizaciones para adaptar la lengua a la realidad actual, muchos son los que prefieren continuar a la antigua. Una muestra fehaciente la constituyen las palabras psicología y septiembre , que desde hace muchísimo tiempo adquirieron la doble ortografía: sicología y setiembre.   

La más reciente actualización ortográfica de la que tengo conocimiento, ocurrió en 2010, lo que implica que tiene dieciséis años de vigencia. Desde ese tiempo a esta parte, la docta institución introdujo algunos cambios que muy poca gente conoce, oa lo mejor ha oído hablar del tema; pero se resiste a los cambios. Lo cierto es que esas modificaciones han permitido que muchos términos puedan usarse de dos formas, en razón de gusto. ¡Yo escribo sicología y setiembre, pues estoy seguro de que así puedo hacerlo, y podrá hacerlo todo aquel que lo desee.

Los cambios más significativos que se introdujeron en 2010 son la eliminación de la tilde en monosílabos con diptongos; la supresión de la tilde en «solo» y en los pronombres demostrativos; la tilde diacrítica en la «o» entre números, y la supresión de la autonomía de «ch» y «ll» en el abecedario. En eso se debe tener claro que no es que esos dígrafos hayan sido eliminados, como muchos, sin el debido conocimiento, aseguran. Eso implicaría la eliminación de los vocabularios que los contienen, lo cual no es posible. No deben contarse como parte del alfabeto, y eso es otra cosa.

De acuerdo con el criterio de la RAE, «palabras como guion, ion, truhan, crie, fie, lio, se consideran monosílabas a efectos ortográficos y no llevan tilde, salvo hiato, como en línea o avión». Fue eliminada la tilde sobre la «o» escrita entre cantidades. Entonces, si antes era, por ejemplo, 10 ó 20, ahora deberá ser 10 o 20.

El prefijo «ex» se escribe unido a la palabra que acompaña: exmarido, exdirector, expresidente. Deberá ir separado cuando la palabra es compuesta: ex subdirector, ex cuentadante, ex superintendente, ex contramaestre, etc. Con ese prefijo hay una gran confusión en su uso más sencillo. De eso habló en una oportunidad, y no estarían demás que volviera sobre el tema en algún momento no muy lejano.

La palabra solo (adverbio o adjetivo) y los pronombres demostrativos este , ese , aquel , ya no llevan tilde, incluso en casos de ambigüedad. Para disipar las dudas en este punto, es necesario que se tenga claro lo que es adverbio, adjetivo y pronombre demostrativo, pues de lo contrario seguirán apareciendo casos de uso inadecuado de la tilde.   

Lo de la palabra setiembre (sin la «p») no es de 2010 en adelante, dado que ya había aparecido en otras actualizaciones. En la fecha más reciente fue ratificada la supresión de la «p» y, no obstante lo cual, cuando alguien escribe setiembre , que es una de las dos formas de hacerlo, muchos se escandalizan y señalan el error. ¡Pues, señores, no hay error; ¡Simplemente existe una forma diferente y actualizada de escribirla! 

En resumen, las letras del alfabeto español son 27; los extranjerismos se escriben en cursiva, con la excepción de los que se han lexicalizado, que siguen las reglas del español. Ahora es «i» y «ye», toda vez que la distinción entre «i» latina e «y» griega desapareció. Es uve en lugar de «ve» corta o «ve» de vaca. ¡»Y sanseacabó!  

domingo, 15 de febrero de 2026

El epicentro y la crisis humanitaria

Por
14/02/2026                

En cada uno de los talleres, tertulias y otras dinámicas de las que he tenido el honor de dirigir, relacionadas con el lenguaje escrito y oral, he sido enfático en destacar tres aspectos que, en mi opinión, son fundamentales para adquirir facilidad en eso de redactar bien y escribir de mejor manera, para lo cual, también lo he repetido muchas veces, no es necesario poseer grandes conocimientos gramaticales y lingüísticos.

Lo primero que deben tomar en cuenta aquellas personas que escriben con regularidad, es lo que implica hacerlo para el público, pues por el inmenso poder inductivo que ejercen los medios de difusión masiva, todo lo que en ellos se escriba o se exprese de forma oral, mal o bien, tenderá a arraigarse en el vocabulario del común de gente. ¡Lo ideal es que se arraigue lo bueno!

Lo segundo es que, siempre que les sea posible, lean para instruirse y para aumentar el caudal de palabras. Lo tercero, y esta es una recomendación muy particular, es que no deberían hablar de lo que no saben, para no imitar a aquellos que con supuestos conocimientos, no son más que charlatanes que creen que su nivel de instrucción es superior al del común de los mortales.

Los periodistas, locutores, publicistas, educadores y todos los que se precien de tener facilidades para redactar y expresarse bien de forma oral, deben ampliar su arsenal léxico, para lo que será indispensable la buena lectura frecuente.

Enriquecer el vocabulario no es anotar palabras para luego verificar su grafía, saber el tipo de acento o el significado; es conocer el uso, habida cuenta de que la sinonimia no es perfecta, lo que implica que hay vocablos que aun cuando son sinónimos, no podrán emplearse en el mismo contexto.

Las frases que sirven de título a este artículo constituyen dos vicios que se han arraigado en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. A muchos periodistas les encanta usar el término epicentro , y no desperdician cada oportunidad para hacerlo. 

Hoy día todo lo que llama la atención, todo aquello que es novedoso, que se convierte en foco, en elemento de atracción visual o de otro índole, es epicentro.

Pregunto: ¿habrán averiguado el significado del mano término? ¡Sin dudas que no, pues de lo contrario no lo usarían tanto, como si no hubiera más!

Epicentro es una palabra de la geología, que se refiere al área de perturbación de un fenómeno sísmico. Es además el lugar hasta donde llega el efecto de un sismo. Está compuesto por el prefijo epi , que significa arriba o encima de; en efecto, está encima del hipocentro, que es en donde se originan los movimientos telúricos. 

Entonces, si esos comunicadores quisieran utilizar el vocabulario adecuado para referirse de forma figurada a algo extraordinario, que atrae multitudes, que genera información y causa impacto en la sociedad, es hipocentro. ¡Ah; pero muchos dirán que esa es una palabra muy fea, quizás por el prefijo hipo ! 

El apropiado es centro , pues epicentro, además de inadecuado, es una frivolidad de aquellos que se creen poseedores de una hermosa prosa. Sucede igual que con la palabra experticia , que muchos piensan que es sinónima de experiencia. ¡No es así!  

En situación de crisis

Crisis humanitaria es otra frase que se ha convertido en la favorita de redactores de temas políticos, sobre todo en países en los que hay o ha habido conflictos o eventos que han ocasionado tragedias. Si se revisa el significado de ambos términos, podrá notar que la frase en cuestión no es la adecuada. ¡Simplemente hay una crisis y ya! En todo caso, habrá necesidad de que se le dé ayuda humanitaria , dado que la salud, la seguridad o el día a día común, podrán verse afectados gravemente. 

Crisis es la alteración del estado normal de las cosas, provocada por diversos factores; y humanitario es lo «que mira o se refiere al bien del género humano». Es sinónimo de benigno, caritativo y benéfico.

Crisis humanitaria  es, a mi entender, una frase acuñada para llamar la atención sobre algo que demanda acción, que no sería posible con solo la palabra crisis. No le hallo sentido a crisis humanitaria. Crisis alude a peligro, desorganización, caos, incertidumbre; en tanto que humanitario es todo aquello destinado a paliar los efectos de esa crisis. Crisis humanitaria, si se analiza desde el punto de vista semántico, sería algo así como falta de humanidad, y no es eso lo que se desea expresar.

Podrá haber crisis emocional/sicológica, de nervios, económica, energética, de salud, política, organizacional y de cualquier otro tipo; pero eso de crisis humanitaria es, como lo aludí antes, un invento de alguien que quiso llamar la atención; ¡y vaya que lo ha logrado, pues ONU, OEA y Human Rights Watch la han acuñado y hasta la han definido! Para mí, por las razones antes expuestas, no hay crisis humanitaria.

sábado, 7 de febrero de 2026

«¡Háblame de tu experticia!»

Por
 

 


Siempre he valorado el hecho de que, aun cuando las redes sociales y otros espacios para la comunicación están plagados de impropiedades, existe un marcado interés por deshacerse de ellas, que se manifiesta casi a diario.

En Facebook , Equis e Instagram , que son las que conozco y manejo con relativa facilidad, aparecen contenidos interesantes con la finalidad de aclarar dudas y evitar situaciones equivocadas. ¡Eso está muy bien!    

Por lo general esas publicaciones cumplen el cometido; pero hay unas que están concebidas bajo un purismo excesivo, que no es del todo malo; no obstante, puede convertirse en el acelerador para que se avive la llama de las dudas y, por ende, de situaciones viciadas, toda vez que, simples y llanamente están equivocadas. Se debe tener mucho cuidado para no multiplicar los despropósitos.

Es digno de elogio el esfuerzo que muchas personas hacen por mejorar su escritura y su expresión oral, lo cual les permitiría desenvolverse con éxito en cada trabajo que emprendan; pero cuando ese esfuerzo se cimenta en un mero prurito exhibicionista, es bastante lamentable. Se convierten en cazadores de gazapos y andan siempre encontrando errores en donde no los hay. Les gusta hablar de lo que no saben, además de que no tienen un argumento sólido con el que pueden convencer con sus «teorías». Yo no cometo ese feo pecado, pues cuando no manejo con facilidad un tema, prefiero no tocarlo hasta que pueda digerirlo.

El día martes 3 de los corrientes, mientras me preparaba para salir de casa, oí que un periodista, coordinador de la sección deportiva de la emisión matutina de un noticiero (o noticiario) de un importante canal televisivo de Venezuela, tuvo como invitado a un ciudadano que, por lo que pude intuir, es parte de la organización de la décima edición del Maratón CAF Caracas 2026 , que tendrá lugar mañana en la capital de Venezuela.  

El comunicador le dijo al entrevistado, palabras más, palabras menos: «Háblame a nivel de tu experticia», lo cual evidencia que no conoce el significado de ese último vocablo.

Debo acotar que ese desliz no es un caso aislado, dado que es un vicio que se ha arraigado, y se ha hecho tan repetitivo, que incluso muchos profesionales, sobre toda gente ligada con la comunicación social, se ha convertido en multiplicadora del mal, sin darse cuenta.

¿Pero cuál es el problema? El problema está en que la palabra experticia no es sinónimo de experiencia, que es como de forma equivocada la han usado desde tiempos inmemoriales.

Una experticia, desde el punto de vista legal, no debe ser elaborada por un perito, sino por un experto, y para ser tal, debe poseer un título profesional. De ahí que existe la experticia y el peritaje como formas diferentes. La primera es facultad de un experto, y la segunda, de un perito. La experticia, en opinión del jurista Raimond Gutiérrez , le da al juez mayor confianza, pues convence más. Eso, desde luego, no implica que el peritaje no sea importante; pero supongo que en casos en los que una investigación deba aplicarse profundamente, este no podría suplir a la experticia. 

Ahora, ¿por qué muchos creen que experticia y experiencia son sinónimos? Creo que ahí priva el hecho de la raíz de ambos términos, lo que hace que tengan un parecido gráfico y fonético; pero de allí en adelante no hay nada más.

No es cuestionable que una persona use sinónimos para evitar repeticiones monótonas, pues esa es la razón de su existencia; pero cuando los utilizan para exhibir la prosa, como acostumbran algunos con ínfulas de eruditos, entonces las cosas pueden complicarse.

No veo la necesidad de utilizar una palabra para sustituir una experiencia , que es un vocablo que no deja lugar a dudas, de gran tradición y elegancia; pero si algún entrevistador, por la razón que sea prefiere cambiarlo, entonces podría hablar de vivencia, práctica, trayectoria, pericia, maestría, destreza y veteranía, entre otras. 

Por cierto, en Venezuela, muy pocos serán los que podrían afirmar que son veteranos, como es lo correcto para referirse a quienes se destacan o se destacaron en cierto y determinado trabajo, dado que el término veterano ha tomado un matiz peyorativo que podría suscitar graves problemas, incluso confrontaciones escandalosas.

Quede claro que experticia y experiencia, aunque se parezcan, no son sinónimos. Eso no es un capricho mío; eso está plasmado hasta en el más elemental de los diccionarios.

Entonces, si yo hubiera sido el entrevistador óen el audido espacio informativo, le habría dicho al entrevistado: «Háblame de tu experiencia», así, sin más ni más.

domingo, 1 de febrero de 2026

¡Son sinónimos; pero a veces no lo hijo!

Por David Figueroa Díaz

31/01/2026                         


La sinonimia de las lenguas, lo he dicho muchas veces, no es perfecta, y por eso algunas palabras, aunque tengan igual significado, no podrán utilizarse en el mismo contexto. Hay abundantes ejemplos que avalan esta aseveración; pero el más evidente, en mi opinión, es el de comenzar e iniciar.


La función de los sinónimos es evitar repeticiones monótonas, que a veces denuncian una pobreza léxica casi extrema, cuestionable en un idioma como el español, que es abundante en sinónimos. Sin embargo, en el caso de los vocablos mencionados, aunque son parientes muy cercanos, no significan lo mismo, y he ahí el problema.


Hoy día es muy notorio el hecho de que la mayoría de redactores, entre periodistas, educadores y otros profesionales, han relegado el verbo comenzar, y en tal sentido iniciar utilizan, lo cual no tendría nada de malo, siempre que se lo use de manera adecuada. Ya, a casi nadie le gusta comenzar, pues a lo mejor les parece que iniciar es más sonoro, más elegante y el apropiado; pero ocurre que, aunque son sinónimos, no se construyen de la misma manera. ¡Ya lo notarás!


Sobre estos verbos he escrito muchas veces, y la recomendación que siempre he dado para evitar usos inadecuados, es tener presente que las cosas no inician, se inician; en cambio, comienzan solas. En tal sentido, deben evitarse expresiones como: «Hoy inicia el campeonato de fútbol profesional en Venezuela»; «En pocos días iniciará el operativo Carnaval 2026»; «La Serie del Caribe iniciará el fin de semana en Guadalajara»; «Su carrera como deportista inició a finales de los años ochenta», etc. Lo adecuado es: «Hoy se inicia (comienza) el campeonato de fútbol profesional en Venezuela»; «En pocos días se iniciará (comenzará) el operativo Carnaval 2026»; «La Serie del Caribe se iniciará (comenzará) el fin de semana en Guadalajara»; «Su carrera como deportista se inició (comenzó) a finales de los años ochenta».


Les he colocado el verbo comenzar entre paréntesis para recalcarles y para que se den cuenta de que ambos verbos son sinónimos; solo que no se construyen de la misma forma. Existen otros casos como alimentario y alimentario; canceroso y cancerígeno, que por su parecido gráfico y fonético, muchos redactores, sobre todo los de sucesos, creen que podrán utilizarse indiferentemente; pero no es así. ¡Son sinónimos; pero a veces no lo hijo!


Alimentario y alimenticio son sin dudas sinónimos; pero tienen matices que conviene conocer, en virtud de emplearlos de forma correcta. Alimentario alude a la alimentación: trastorno alimentario, bono alimentario, política alimentaria; en tanto que alimenticio «se usa para lo que alimenta o tiene la propiedad de nutrir». Si algo se puede comer y además nutre, es alimenticio; en cambio, si se refiere al sistema o proceso mediante el cual se obtiene la comida, es alimentario, de lo que surge bono alimentario u otra forma con la que se denomina el aporte que el sector laboral, tanto el privado o el estatal, hace para suplir necesidades en ese sentido, que por lo menos en Venezuela y en otros países no alcanza para mayores cosas.


Con los términos cancerígeno y canceroso ocurre algo parecido, dado que con base en el hecho que son sinónimos, los redactores descuidados, que los hay por montones, los usan de manera indiscriminada. Cancerígeno es lo que puede producir cáncer, lo cual alude a factores externos. De hecho, en el pasado, hace algo más de veinte años, era frecuente leer u oír que las láminas de amianto, utilizadas para techar casas u otros espacios, «son cancerosas». En Venezuela abundaron las casas con techo de ese material, construidas por el ministerio de Salud a través de Malariología; pero al saber el riesgo, fueron sustituyéndolo.


Lo correcto es cancerígeno, pues canceroso es lo que tiene cáncer, alojado en la célula u otra parte del cuerpo humano o de animal que está afectado. No tengo dudas de que en el argot médico haya vocablos para describirlos de mejor manera; pero como solo soy periodista, me limito a lo meramente semántico, que es en lo que me desenvuelvo con relativa facilidad.


Existen palabras que son del mismo tenor de las descritas, y de ellas he hablado anteriormente, como robo y hurto. De feminicida y femicida lo hice de una manera muy superficial, así como con prisión y presidio. En la legislación penal de Venezuela, robo y hurto no es lo mismo, como tampoco lo son femicidio y feminicidio; presidio y prisión; no obstante, por ahora no voy a entrar en honduras, pues aún no tengo claros algunos elementos.

Reporterismo de sucesos en Venezuela (3)

Por David Figueroa Díaz -    14/03/2026 En esta tercera entrega le doy continuación a esta serie que, como no dije antes, no había pensado e...