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domingo, 15 de marzo de 2026

Reporterismo de sucesos en Venezuela (3)

 

En esta tercera entrega le doy continuación a esta serie que, como no dije antes, no había pensado escribirla como tal, pues creí que con un solo artículo bastaría; pero se ha tornado muy interesante, y se ha ido alimentando con material que recibo por diversas vías, de parte de personas que se han autocalificado como «asiduos» seguidores de este trabajo de divulgación periodística, lo cual me agrada y me honra.

La intención es que, quienes hayan ayudado al taller que les he mencionado varias veces, puedan repasar lo que vieron y ver otros casos que no fueron tratados. De igual forma, si se lo proponen, los que no asistieron, también podrán sacar provecho. Encontrarn palabras, frases y expresiones que, aunque no son del reporterismo de sucesos, aparecen muy frecuentemente en varias fuentes.

Frases como «la Alcaldía Municipal del Municipio» y «el Concejo Municipal del Municipio», son frecuentes en la fuente de comunidad; en tanto que «embajada extranjera» y «paises extranjeros», que son de la fuente política, han resurgido luego de lo ocurrido en Venezuela el 3 de enero del presente año.

Es prudente advertir que las alcaldías y los concejos, por lo menos en Venezuela, son municipales, por lo que, si alguien dice «alcaldía municipal del municipio» o «concejo municipal del municipio», incurre en una redundancia sonora. Deben tener presente que concejo cuando es el municipal, se escribe con «c». Si ese no es el caso, entonces será consejo. ¡Lo que sí es importantísimo, es que tomen el consejo!

No hay, desde el punto de vista de las naciones, una embajada que no sea extranjera, ni un país que no lo sea, con relación a otro. Son frases redundantes que aparecen casi a diario en la fuente de política, y por eso no quise que pasen inadvertidas.

«El sujeto huyo siendo detenido…» es una expresión que usa la mayoría de los redactores de sucesos en Venezuela, sin darse cuenta de que hay algo impropio. En esta frase, la forma de gerundio (siendo) está mal utilizada, pues según las reglas, debe haber simultaneidad o posteridad casi inmediata con el verbo principal, que en este caso es «huyó». No es posible, por lo menos en la vida real, que en el mismo momento en que huyó, el sujeto haya sido detenido. Lo correcto, lo decente y adecuado es: «El sujeto huyó y posteriormente fue detenido».

Otra muy frecuente en el lenguaje de los actos protocolares, es «con motivo a». Por eso se lee y se oye que: «Con motivo a (o por motivo a) la celebración de los doscientos quince años de la independencia de Venezuela…». Los maestros de maestros de ceremonia o aquellos que se creen que lo son, no han podido darse cuenta de que lo correcto es con motivo de : «Con motivo de cumplirse un nuevo aniversario de la declaración de la Independencia de Venezuela…». 

Sobre la palabra experticia , de la que he escrito muchas veces, y que tampoco es del reporterismo de sucesos, dijo, con base en el significado que aparece en los registros lexicales, que no es sinónimo de experiencia, como cree la mayoría de los periodistas de Venezuela. 

Experticia es una prueba pericial que se aplica en la criminología o en otras áreas, para resolución de problemas, cumplimiento de deberes, con la finalidad de determinar responsabilidades, por lo que nada tiene que ver con que alguien tenga una larga trayectoria en un oficio y que además se destaque.

¡Esa no es experticia; esa es experiencia. Como sinónimos de experiencia están: práctica, pericia, maestría, destreza, veteranía, bagaje y vivencia.

Y es que lo de experticia está pegado, dado que el jueves 12 de marzo del corriente, una comunicadora social (con experiencia, no con experticia), en una entrevista que le hacía al presidente de Apucv (Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela) a través de un importante canal de televisión de este país, dijo: «…desde su experticia en materia económica…». No tengo dudas de que su intención fue pedirle al entrevistado que, con base es sus conocimientos, diera una explicación sobre la situación de los docentes de la máxima casa de estudios de Venezuela, que es la misma de todos los educadores de esta nación; Solo que no utilizamos el término adecuado.

Antes, el 2 de febrero del presente año, otro periodista del mismo canal y en el mismo espacio, incurrió en la misma impropiedad, lo cual evidencia que es una mala costumbre que está bastante arraigada, ante lo cual hay que insistir en función de recalcar que experticia no es sinónimo de experiencia.  

sábado, 7 de marzo de 2026

Reporterismo de sucesos en Venezuela (2)


Por David Figueroa Díaz

03/07/2026                          


Sin habermelo propuesto, el artículo de hoy es continuación de la entrega de la semana pasada, que estuvo basado en el taller sobre las impropiedades lingüísticas más frecuentes en el reporterismo de sucesos en Venezuela, que tuve el honor y el gran placer de impartir en San Carlos estado Cojedes, llanos centrales de este país, auspiciado por el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) de esa entidad federal, en la persona de la licenciada Pilar Guerra, secretaria general del referido gremio, acompañado de las también comunicadoras sociales y gremialistas Dinorah Gámez y Santa Cedeño.

Reitero (sin ningún temor) que las razones por las que el lenguaje del reporterismo de sucesos en Venezuela está plagado de vicios lingüísticos profundamente arraigados, están en el desinterés por mejorar de un incontable número de periodistas que, aunque se graduaron en universidades de gran prestigio (y de paso se ufanan de ello), no han seguido ni siquiera un curso de actualización.

Hay muchos sumisos, facilistas, faltos de seriedad e irresponsables, a los que es imputable el hecho de que hoy día existe una especie de formato que han impuesto los cuerpos de seguridad del Estado y demás entes gubernamentales para dar a conocer sus actuaciones, en el que solo cambia la fecha, el lugar y el nombre de los protagonistas. Es por eso que una vez más sugiero: «Hay que erradicar ese formato».

En el artículo del pasado sábado mostré palabras, frases y expresiones mal utilizadas o empleadas de forma abusiva, como: amasijo de hierros retorcidos, armamento, alud, talud, «auto fantasma», «cayó abatido», «el hoy occiso», que fueron parte del mencionado taller.

Otra de las expresiones a la que siempre apelan los que redactan notas de sucesos, es «salió expelido», para referirse al caso de una colisión en la que la o las víctimas, por la fuerza del impacto u otro factor, son expelidas. No han tomado en cuenta que salir y expulsar esbozan la noción de algo que es expulsado.

Eso ocurre porque así aparece en el reporte que entregan o entregaban a la prensa los organismos que actúan en el levantamiento de los accidentes. Por comodidad, por facilismo u otras razones inconfesables, el redactor la usa tal cual, sin importarle que con su actitud irresponsable, se convierte en divulgador de vicios que hoy día se han encostrado.

En el taller de San Carlos fueron analizadas otras palabras, frases y expresiones que no incluyeron en la entrega anterior de este trabajo de divulgación, y hubo otras en las que no ahondé en detalles.

Por eso hoy aprovecharé para hacerlo y para mostrar algunas que faltaron: «cuerpos de seguridad del estado», drones no tripulados, Alcaldía Municipal del Municipio, Concejo Municipal del Municipio, embajada extranjera, países extranjeros, epicentro, «El sujeto huyó siendo detenido…», con motivo a, facsímil de arma fuego, feminidio, feminicidio, Gobierno Regional, póstumo, posmortem, presidio, prisión, robo, hurto, secuestro ilegal, primera dama, primera combatiente, vehículo de tracción de sangre, anafilaxia, shock anafiláctico, ataque de himenóptero, Grupo Estructurado de Delincuencia Organizada (GEDO), sexo, género, a nivel…, siglas, acrónimos, «las noticias ocurridas en las últimas horas», agresión ilegal, guerra ilegal y «cadáver con síntomas de…».

Muchos de estos ejemplos se resuelven muy fácilmente, pues solo hace falta un poco de sentido común; pero mi obligación es explicarlos para que no queden dudas.

Cuando se habla de cuerpos de seguridad del «estado» (así aparece casi siempre), se alude al hecho de que estos dependen del Gobierno Nacional, que son la mayoría, salvo en casos de las dependencias estadales y municipales; pero si ese no es el caso, la palabra estado deberá escribirse con inicial mayúscula (Estado), dado que la regla sugiere que de esa forma hace referencia al país como entidad de derecho público; en tanto que estado (con minúscula inicial) se usa para división territorial. Es prudente acotar que todo lo que depende del ámbito nacional, será estatal; mientras que, lo que deriva del estado como división del territorio, deberá llamársele estadal.

Lo de los drones no tripulados no es algo que requiera una gran explicación. Tampoco es algo que se haya propagado; pero algunos periodistas extranjeros y nacionales, corresponsales en Venezuela de importantes canales de televisión, quizás por el apremio del momento, por querer mostrar un buen uso del lenguaje u otra razón, en reiteradas oportunidades han dicho que «fueron avistados varios drones no tripulados», lo cual es impropio. No se necesita ser científico para saber que un dron es un vehículo aéreo no tripulado. ¡Es todo por hoy!

domingo, 1 de marzo de 2026

Reporterismo de sucesos en Venezuela


Por David Figueroa Díaz

28/02/2026                          


Durante los más de treinta años en los que me dedicó a escribir sobre temas relacionados con el lenguaje escrito y el oral, fomentó y participó en dinámicas cuyo propósito es aportar elementos para un mejor uso del idioma español, con la convicción de que no soy un gran experto; pero sí un aficionado del buen decir, que ha entendido que nunca se termina de aprender.

Mediante talleres, conversatorios, tertulias y, con este trabajo de divulgación periodística, procuró que las personas que producen textos y expresiones orales con regularidad, y que se preocupan por adquirir soltura, puedan disipar sus dudas y deshacerse de los vicios que son muy frecuentes en los medios de comunicación social y en el habla cotidiana.

A la luz de lo que él aportó en estas tres décadas, es justo y necesario reconocer que ha habido un avance significativo; pero es innegable que, pese a ello, aún quedan situaciones viciadas, ante las que es necesario insistir para que cada día haya menos.

El día jueves 26 del mes que hoy culmina, estuve en San Carlos estado Cojedes, Venezuela, en donde dirigí un taller sobre el lenguaje del reporterismo de sucesos en este país. La referida actividad fue promovida por la licenciada Pilar Guerra, secretaria general del CNP (Colegio Nacional de Periodistas) de esa entidad de los llanos centrales, acompañada de las licenciadas Dinorah Gámez y Santa Cedeño, integrantes de la directiva del referido gremio.

Me agradó el hecho de que hubo una considerable asistencia, compuesta por periodistas y estudiantes de Comunicación Social, lo que me permite colegir que han entendido y valorado la importancia de escribir bien y de hablar de mejor manera.

Agradezco el apoyo del licenciado Héctor González Burgos, excompañero de estudios en la siempre recordada Universidad Católica Cecilio Acosta, quien hoy es corresponsal de un importante canal de televisión de este país.

En San Carlos hubo ocasión de analizar palabras, frases y expresiones del ámbito reporteril de sucesos que, en mi opinión, está plagado de impropiedades lingüísticas, que conviene conocer para reducirlas a la mínima expresión.

En este artículo mostraré lo más significativo de lo que compartí con periodistas y futuros periodistas, que se han tomado muy en serio el noble oficio de educar, entretener e informar.

El motivo por el que hay tantos vicios en el lenguaje de sucesos, está en falta de interés por aprender; por adulación, facilismo, falta de seriedad, por irresponsabilidad u otros factores; Además de que muchos comunicadores sociales se han dejado imponer la forma que normalmente utilizan los cuerpos de seguridad del Estado y demás entes gubernamentales para dar a conocer sus actuaciones, que por lo general está plagada de errores. ¡Hay que erradicar ese formato!

Por eso, cuando por ejemplo, al reseñar el caso de la detención de un ciudadano, y tras una requisa corporal le decomisan un arma de fuego, una cortante, punzopenetrante o de otra característica, invariablemente utilizan la palabra armamento. ¡Y no es que eso no pueda decomisársele a un individuo; pero si es una, es simplemente un arma, no un armamento, por la sencilla razón de que armamento es un conjunto de armas, un arsenal.

Las palabras alud, talud; las frases «auto fantasma», «amasijo de hierros retorcidos», «cayó abatido» y «el hoy occiso», son el comodín de muchos redactores y reporteros.

Confunden alud con talud, en casos cuando hay una situación de derrumbe. Lo que se desprende es un alud, pues talud es otra cosa, que está muy bien definida en los registros lexicales.

Lo de auto fantasma lo emplean en hechos en los que una persona es arrollada por un vehículo cuyo conductor se da a la fuga. Se puede usar la frase referida, de manera metafórica y ocasional; pero admitirla como propia, es lo lamentable, pues existen muchas formas de decirlo de manera adecuada, que no dejan lugar a dudas.

Lo del amasijo de hierros retorcidos se usa muy frecuentemente cuando ocurre un accidente en el que los vehículos involucrados en una colisión quedan destrozados. No se han percatado de que incurra en una redundancia, dado que para que sea un amasijo, necesariamente deberá estar retorcido.

La gama de palabras, frases y expresiones viciadas es amplísima; pero por razones de espacio no voy a mostrarlas todas; pero las «reinas», sin dudas, son: «cayó abatido» y «el hoy occiso».

En la primera existe una redundancia, toda vez que caer lleva implícita la noción de abatir; y esta, de caer.

En cuanto a «el hoy occiso», el detalle está en que la mayoría de los redactores y reporteros, a todo fallecido lo califican de occiso, especialmente a los que se quitan la vida al ahorcarse. El término en cuestión es aplicable a muertes violentas. En el caso de que alguien se ahorque no hay violencia, pues por lo general lo hace de forma silenciosa, oculta, a menos que la persona haya sido ahorcada, como frecuentemente ocurre en los recintos carcelarios, en lo que sí es aplicable el vocablo, muy manido, por cierto.

Estos son, grosso modo, los casos que fueron analizados en el taller sobre el reporterismo de sucesos, con la finalidad de minimizar la frecuencia de aparición.

Al final de la actividad hubo un ejercicio de redacción de notas, en el que la mayoría de los asistentes mostraron interés y dejaron ver su intención de mejorar cada día. ¡Esa ha de ser la actitud; muchas gracias!

Reporterismo de sucesos en Venezuela (3)

Por David Figueroa Díaz -    14/03/2026 En esta tercera entrega le doy continuación a esta serie que, como no dije antes, no había pensado e...