lunes, 14 de enero de 2019

USURPACIÓN ILEGITIMA Y QUÓRUM REGLAMENTARIO


Por

 David Figueroa Díaz

Antes, durante y después del jueves 10 de enero de 2019, los ojos del mundo estuvieron sobre Venezuela, pues ese día tuvo lugar un acontecimiento, que para bien o para mal, marcará un hito en la historia  política y social, como lo fue la juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo período presidencial, que comienza este año y culminará en 2025.

Las redes sociales estuvieron colmadas de mensajes en los que los partidarios y los detractores defendían su posición, como debe ocurrir en democracia. Los opositores opinan que el acto de 10 de enero está viciado, pues el presidente venezolano fue electo de manera ilegal, y al asumir para un nuevo período, estaría usurpando el poder; en tanto que los “maduristas”   aducen que es un acto basado en el artículo 231 de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.

Ahora, como no soy analista político ni defiendo ni ataco a ninguna de las dos corrientes, solo hablaré del aspecto gramatical y lingüístico, y me referiré a una publicación que circuló en las principales redes sociales y en los grupos de WhatsApp, que palabras más, palabras menos, decía algo así como que la juramentación del presidente de Venezuela era un acto de usurpación ilegítima del poder, lo cual me llamó la atención y motivó este artículo. Trataré de darme a entender.

Sin dudas que la persona que creó el malhadado mensaje, periodista o no,  no tiene claro lo que es usurpación e ilegitimidad, pues de haberlo sabido, no habría incurrido en tamaña impropiedad. Esto ocurre porque muchas personas, usuarias habituales de Facebook, Twitter, Instagran u otra red social, no sopesan el alcance de sus publicaciones y fomentan situaciones viciadas altamente contagiosas, que hablan por sí solas de sus escasos conocimientos en materia de lenguaje.

Usurpar es tomar posesión de algo para lo cual no se está facultado, y es en esencia una acción ilegal, por tanto ilegítima desde el punto de vista del hecho en sí, aunque en lo jurídico tenga otras implicaciones que no estoy en capacidad de analizar, pues solo soy periodista.

Lo cierto del caso es que hablar de usurpación ilegítima es incurrir en error, pues ambos vocablos, aunque no son sinónimos, son el antónimo de lo que está en el marco de la ley. No hay una usurpación que sea legítima, y por eso no habrá usurpación ilegítima. Es una evidencia más de lo plagadas que están las redes sociales, en las que muchas personas, que por el simple hecho de escribir, piensan que son periodistas, grandes conocedores del lenguaje oral y escrito; pero sus “creaciones” le causan un gran daño a la unidad lingüística del idioma español. Ante eso hay que tener mucho cuidado.

Algo parecido con “usurpación ilegítima” ocurre con el “quórum reglamentario”, muy usado en los cuerpos colegiados. Es común oír que la persona que preside, bien sea la Asamblea Nacional, Asamblea Nacional Constituyente, concejos legislativos o municipales, se dirija a la persona que funge como secretario o secretaria, para solicitarle que verifique si hay “quórum reglamentario”, y de manera maquinal le responde: “Si hay quórum reglamentario, señor presidente”.

Aquí cabe acotar que quórum es, en el caso de la Asamblea Nacional, Asamblea Nacional Constituyente, concejos legislativos, municipales y otras asociaciones grupales, una condición que debe existir para la toma de decisiones, con base en la mayoría, que variará de acuerdo con lo que establezca el reglamento de funcionamiento en cada caso.

Decir “quórum reglamentario” es incurrir en error, pues no existe uno que sea lo contrario, por lo menos no lo conozco.

Lo de la impropiedad del “quórum reglamentario” se lo he explicado a muchos hombres y mujeres que se desempeñan y se han desempeñado como secretarios o secretarias en el ente legislativo estadal o en el municipal, y es gratificante saber que a la luz de mis observaciones lo han sacado de su vocabulario, dado que han tomado conciencia de la importancia de llamar las cosas por su nombre.

Ha habido otros que han hecho caso omiso y siguen sumidos en el error. Muchos han dicho que así está en el Reglamento Interior y de Debate, y por tanto así debe ser.

¡O sea, es un error legalizado, hágame usted el favor

sábado, 5 de enero de 2019

¡LA LINEA ROJA ES UN PELIGRO!


Por
David Figueroa Díaz
En este nuevo año ratifico mi compromiso de seguir en procura de un mejor uso del idioma español mediante mis artículos semanales en este importante medio de comunicación que ha sido fundamental para que mis aportes lleguen a más personas en varios países, lo cual es un gran honor que comparto con los amables lectores que me siguen y me estimulan con manifestaciones de afecto. Para ellos mis sinceros deseos porque 2019 esté pleno de paz y de realizaciones en todos los órdenes de la vida.
correctores ortográficos
Me complace observar que los más recientes artículos han sido valorados con un considerable número de vistas (visitas) en las redes sociales y en el portal de este periódico digital, lo cual me estimula a seguir adelante a pesar de las dificultades a las que he tenido que hacerle frente. ¡Gracias!
Si alguien que es usuario habitual de las redes sociales, ducho en el manejo  de un teléfono inteligente, figura pública, profesional universitario y no se ha preocupado por saber que las palabras por la índole de la entonación se clasifican en agudas, graves, esdrújulas y sobresdrújulas, siempre será objeto de críticas, de cuestionamientos severos y en muchos casos, de burlas, pues la gramática y la ortografía son un asunto elemental que es impartido en todos los niveles de la educación, por lo que no es aceptable que una persona que haya estudiado, aun sin haberse graduado, no sepa cuándo una palabra lleva tilde y cuándo no.
No se necesitan profundos conocimientos gramaticales para escribir medianamente aceptable; pero es indispensable conocer lo básico de la acentuación, de los signos de puntuación y la naturaleza de algunas palabras, pues de lo contrario la noble intención de comunicar y de ser útil podría quedar desvirtuada.
Muchos creen que la computadora y el teléfono inteligente corrigen los errores, y por eso redactan textos y escriben mensajes confiados en que estos quedarán impecables. Ante eso se debe tener cuidado, dado que no es una corrección propiamente dicha, sino una advertencia para que el usuario revise el contenido. Cuando se escribe una palabra que no está en diccionario de la computadora o del teléfono o está mal escrita, inmediatamente aparece un subrayado en rojo con una línea en zigzag, como señal de alerta. A veces, cuando la falta de ortografía es muy elemental, la palabra es sustituida automáticamente.
Si se comienza a escribir, por ejemplo, “vicicleta”, “behículo”, “cervesa”, “naturalesa”,  “jente”, al terminar de teclear, el procesador de palabras las sustituye por las correctas, o a veces quedan subrayadas, lo cual ofrece la opción de eliminarlas o agregarlas al diccionario. El subrayado en verde que muestra el computador fue ideado para señalar faltas de sintaxis, que por lo general no son tales, sino un criterio diferente del que aplica la Real Academia Española y que aún no logro entender. Es justo reconocer que esa raya verde  es muy útil para evitar faltas de concordancia, siempre que se sepan distinguir.
Es fundamental tener claro lo que son las palabras por la índole de la entonación, pues el supuesto corrector de la computadora o del teléfono puede ser fuente de una escritura defectuosa. Cuando se escribe “invito”, “bailo”, “canto”, “saludo”, “busco”, “salto”, “brinco”, etc., el procesador de palabras las coloca en pasado: “invitó”, “bailó”, “cantó”, “saludó”, “buscó”, “saltó”,  “brincó”. Solo con conocimientos sobre la acentuación de palabras se puede evitar el despropósito.
Es de suma importancia reconocer la diferencia entre acento y tilde, pues  allí está el meollo de la mayoría de las impropiedades relacionas con el caso. Se debe tener presente que toda palabra, con excepción de los monosílabos, llevan acento; pero no todas llevan tilde.  Existe el acento diacrítico; pero eso es materia para otra entrega. 
No está demás recalcar que el acento es la mayor expresión de voz con la que se destaca una sílaba; en tanto que la tilde es una representación gráfica, que en el idioma español, a diferencia de otras lenguas romance, como el francés y el portugués, es única.
Por esas y por otras razones, es importante el sentido común, fiel compañero y gran aliado en esto de tratar de escribir con propiedad. Se debe tener presente que, ni la computadora ni el teléfono corrigen, solo advierten, y por eso les recomiendo que tengan cuidado con la línea roja.

martes, 1 de enero de 2019

LA LEAL FANATICADA TIBURONERA LE TOCA ESPERAR UN AÑO MAS

Se fue el 2018 y no fue muy grato para la fanaticada de los Tiburones de La Guaira, que después de 7 derrotas en fila se auto-crucificó; para convertirse en el equipo del Caribe con el peor récord al llegar a 33 años sin llegar a un título.

Todos añoran el equipo de los 60 con 3 títulos consecutivos en las campañas del 64 al 67; 3 mas en orden del 68 al 71 y por supuesto la que seria su último título en la 85-86; sin embargo se pueden destacar sus 12 finales y 2 sub-campeonato en la Serie del Caribe.

Pero la historia es otra en ésta temporada, que el equipo escualo después de estar la mayor parte de la etapa clasificatoria en el sótano, repuntó y con un plantel bastante modesto, aunque con varios big leaguer; lo que hizo pensar a la plana mayor soñar con una posible clasificación, cuando alcanzaron el cuarto peldaño de la tabla y con posibilidad de llegar a la tercera plaza.

El béisbol venezolano es traicionero, hoy tienes un plantel ganador y mañana una orden de las organizaciones de la gran carpa y comienza la debacle. Miguel Rojas levantó a su equipo con tremenda campaña, no sólo a la defensiva que había un hoyo profundo en el campo corto, que eventualmente Meneses tapó; con su bate trajo para la goma muchas carreras en momentos oportunos; pero la gerencia se durmió en los laureles y no aceleró las negociaciones, pensando que Alcides Escobar se reportaria.

El equipo tuvo la suerte de la fuerza emergente de Edgar Durán un verdadero rastrillo en la esquina caliente, de Anthony Concepción en la pradera derecha, el bate de Asensio, que se enfermó y no fue el mismo; la tremenda participación del Cafecito Martínez que regó batazos por doquier, pero los abrazos de larga distancia no llegaron; su hermano Teodoro no fue el de otrora campaña, sobretodo con los Tigres; en cuanto Héctor Sánchez se espero mucho y después de tener 5 receptores terminó el con toda la carga; Por otro lado la tardía reaparición de Gregor Blanco ya que se había declarado agente libre (fue la razón de su presencia); con un trabajo sin pena, ni glorias.

La incorporación de Alberto González le dio cierta profundidad en el line up; pero al principio mal utilizado por el mánager Guillén; que lo colocó de sexto, cuando la venia descosiendo de segundo en el orden con el Zulia; fue algo improvisado, típico en los dirigentes pero cada quien con su manera de dirigir.

La gerencia en realidad no buscó o se conformó con lo que había y hay que tomar en cuenta que el Zulia, quizás por razones presupuestarias dejó en el mercado a Reinaldo Rodríguez y el Magallanes lo tomó. Traer a Tejeda con la campaña anterior lo entiendo, por el intercambio de palabras subidas de tono con el pelotero; pero a más de la mitad el Caracas consiguió a Félix Pérez, que estaba en la misma situación que Tejeda y fue fundamental en las dos últimas semanas para los Leones.

Una gerencia con tres plazas vacantes para extranjeros y no busques a nadie, es tirar la toalla antes de tiempo; es posible que pensaron que con un cuerpo de lanzadores que no era el mejor y ahi hay que dar crédito a Guillén por utilizar dos abridores por partido y de ahi el repunte de los guaireños y las alegrias en las gradas con su entusiasta fanaticada y la tradicional samba. Pero el bullpen falló estrepitosamente, el mejor récord de hold de Coca, el cerrador Infante no fue el mismo después de la muerte de señor padre y lo peor cuando más se necesitaba un relevista de la categoría del grandeliga Júnior Guerra fue vapuleado.

Así como ocurrió una cantidad de percances para que se diera la eliminación de los Tiburones de La Guaira; se observó en varias situaciones decisiones cruciales que llevaron a perder juegos de manera infantil. Y es que el béisbol castiga, es una regla no escrita; por lo que es pertinente mencionar un momento en especial en el juego de Caracas-La Guaira en el séptimo Alberto González negocia boleto iniciando inning con el juego empatado (2-2) y al bate Meneses, jugando consciente el toque estaba cantado; pero como el lanzador estaba un poco fuera de la zona el conteo se colocó 3-1, se montó el correr y batear; Meneses no bateó un lanzamiento abierto e informaron a Alberto en la intermedia en intento de robo, la cuenta completa y luego el ponche para 2 outs; seguidamente el hit de Concepción (el béisbol castiga)¿lo recuerdan?; mataron lo que pudo ser un inning productivo. En la siguiente entrada el Caracas abrió el partido. Al día siguiente contra Aragua en el octavo perdiendo 2-1 Apodaca recibe boleto sin outs le presidía Alberto González y por muy buen contacto no tocaron pelota y por supuesto traer un corredor emergente, bueno dieron luz verde al bateador y la elevó al centro y Apodaca era retirado en la inicial para el doble play(desperdicio de oportunidad), ese juego se perdió de igual manera.

En otra ocasión cuando las oportunidades se acaban en el último juego ante Los Tigres trajo a Júnior Guerra en el sexto ganando 2-4; dio boleto al primer bateador, permitió 2 hit consecutivos para descontar una carrera con dos corredores en posición anotadora; la confianza para el grandeliga; con la primera desocupada boleto intencional y lo dejó para que le voltearan el marcador, sólo quedaba ganarle a Caribes.

Pueden hacerse sus propias preguntas y conclusiones, muchas son las razones para que eliminaran a los Tiburones de La Guaira y sabemos lo difícil de dirigir acá en Venezuela, pero si no logras conformar un equipo que tenga una buena defensa, hombres de poder o como puedes competir cuando un sólo bateador (Delmon Young 19) dio más jonrones que todo un tu equipo (15); la efectividad por encima de 6.00 puntos es casi imposible que logres pasar a la post temporada. Pero si lograba el milagro la Liga te sancionaria a 4 de tus mejores jugadores, ya que está organización dejó que le socabaran su orden legal y reglamentario; ya que en el altercado antideportivo de Félix Pérez, quien fue expulsado, pero al día siguiente estaba en juego, siendo influyente en la clasificación de los Leones y La Guaira hizo lo propio al esperar para apelar en el límite que le permite la ley.

Les aseguro que la fanaticada tiburonera esperará una vez más que la actual junta directiva, haga su análisis estructural y financiero; que busque las opciones para la próxima temporada con la antelación suficiente para revisar el mercado, algo parecido a lo que se hizo al seguir de cerca las selecciones nacionales como el trabajo en el campeonato mundial sub-23 en Colombia. Así mismo se debe supervisar y scaotear las ligas del caribe, las grandes ligas inclusive las sucursales.

sábado, 29 de diciembre de 2018

MAL USO DE "HA", "A" Y "AH" ¡NO SIGNIFICAN LO MISMO!


Por
David Figueroa Díaz

En este artículo, el último por 2018, vuelvo sobre un tema que he abordado muchas veces en mis publicaciones impresas, digitales, en talleres, charlas y en conversaciones informales sobre lenguaje oral y escrito. De hecho formó parte de mi primer escrito de esta índole  hace más de veinte años. He querido volver sobre él por la frecuencia con la que muchos redactores incurren en impropiedad al no saber distinguir el uso de “ha” (verbo conjugado), “a” (preposición) y de “ah” (interjección)”.

Antes agradezco la generosidad de Periodistas-es.com, de España, en la persona de su editor Rafael Jiménez Claudín, quien generosamente me permitió ser parte de ese importante medio digital desde febrero del año que está por culminar. Gracias a ese apoyo, mis aportes son aprovechados por más personas en varios países, especialmente por aquellas que emplean la redacción de textos como herramienta básica de trabajo.

Esa deferencia me impulsa a seguir adelante en el noble oficio de procurar un mejor uso de nuestra lengua materna. Para todo ese gran equipo, mis deseos porque el venidero año esté pleno de realizaciones personales y profesionales. ¡Un abrazo, Rafael, extensivo a todo tu equipo!
Quienes incurren en el mal uso de “ha”, “a” y “ah”, generalmente son personas poseedoras de una escritura medianamente aceptable; pero no han tenido el cuidado de preocuparse por saber que las tres formas (“ha”, “a”, “ah”) tienen usos y significados diferentes. Las redes sociales, sin excepción, están plagadas de ese despropósito, al parecer, cada día más arraigado, pese al esfuerzo de los que nos preocupamos por el buen decir y mejor escribir.

Es necesario recalcar que “ha” es una conjugación del verbo haber; “a” es una preposición, y “ah” una interjección. Las tres, como lo dije antes, poseen diferentes funciones sintácticas, de modo que confundirlas podría dar pie a equivocaciones, cuestionables cuando son usadas por personas a las que siempre se las ha estimado como buenas redactoras. Son palabras homófonas, es decir, suenan igual, pero no significan lo mismo.
Para evitar usos inadecuados, es necesario tener presente que “ha” es la conjugación del verbo haber en tercera persona del singular de presente de modo indicativo, y se usa como auxiliar para conjugar verbos en tercera persona del singular de pretérito perfecto compuesto del indicativo. Con un infinitivo precedido de la preposición “de”, se usa para indicar deber, conveniencia o necesidad de algo: “El doctor ha tenido que salir temprano”; “Juan me ha llamado para preguntarme tu número”; “Felipe ha de pasar por los niños en la escuela”; “Él ha de hacer la tarea o atenerse a las consecuencias”.

Se debe tener presente que  “a”, aunque parezca una nimiedad y muchos consideren innecesaria la aclaración, es la primera letra del alfabeto español y de otras lenguas romance, y es también una preposición. Como tal, puede introducir complementos, indicar dirección, lugar, situación o modo de una acción. Asimismo, dependiendo de su sentido, puede ser equivalente a otras preposiciones, como ante, con, hacia, hasta, junto a, para, por, según.

Cuando, y he aquí el meollo del asunto, en una oración el sonido representado con “a” está precedido por un verbo en infinitivo o en forma de pronombre, se usa sin h: “Te prometo que voy a intentar (lo)”; “Sé que no le va a gustar”. Si delante de ese mismo sonido está una palabra terminada en “ado” o en “ido”, se usa “h”: Él ha trabajado fuertemente”, “Ella ha venido varias veces”, etc.

Para usar con propiedad la partícula “ah”, es necesario saber que esta es una interjección; se puede emplear para denotar pesar, admiración o sorpresa. Asimismo, puede usarse para interrogar: “¡Ah! Ahora entiendo lo que me quieres decir”; “¡Ah, qué afortunado ese chico!”; “¡Ah, y yo que pensaba que te gustaba tanto como tú a mí!”, “No piensas comerte la torta, ¿ah?”.
Vale acotar que una interjección es una “palabra o expresión que, pronunciada en tono exclamativo, expresa por sí sola un estado de ánimo o capta la atención del oyente; se escribe entre signos de admiración”.

David Figueroa Díaz
http://nuestroidioma65.blogspot.com
David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantiene una publicación semanal desde hace más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y más recientemente (2018) en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

sábado, 22 de diciembre de 2018

"PRESUNTO ENFRENTAMIENTO" EN PERIODISMO DE PERIODISMO DE CALIDAD


En Venezuela las notas de sucesos se caracterizan por la forma eufemística con la que describen los hechos
Por
David Figueroa Díaz
La periodista Kittzy Mujica, con quien tuve el honor de cursar algunos semestres en la siempre recordada Universidad Católica Cecilio Acosta de Maracaibo, recientemente me planteó una interesante inquietud respecto de la palabra presunto, muy frecuente en el diarismo de sucesos. Le di mi opinión con base en la definición que del referido vocablo registra el Diccionario de la Lengua Española (DLE).
Hoy, inspirado por Kittzy, voy hacerla pública, en virtud de que la duda de esta joven y talentosa colega es la misma de muchas personas que tienen la escritura como ocupación habitual. Me agradó saber que la excompañera de estudios desea seguir academizando sus conocimientos, lo cual reafirma que está convencida de que nunca se termina de aprender.
Muchos periodistas de sucesos utilizan la frase “presunto enfrentamiento” como una forma escueta de referirse a hechos cuyo resultado ha sido negativo para los que han actuado en contra de los organismos de seguridad, bien sea policiales o militares. Es frecuente leer u oír que “murieron tres ciudadanos en presunto enfrentamiento con la Policía Estadal”, o que “en presunto enfrentamiento fueron abatidos dos peligros antisociales”.
En los dos ejemplos, muy frecuentes en la mayoría de los medios de comunicación de Venezuela y otros países de América, hay algo que merece ser analizado.
La presunción de inocencia es un principio universal, aplicado para defender a los ciudadanos mientras no hayan sido acusados por las instancias legales respectivas. “Todo ciudadano es inocente mientras no se demuestre lo contrario”, es parte del referido principio; pero cuando hay casos en los que los hechos son evidentes, el uso de presunto es inadecuado. Ahora, determinar quién disparó primero u otras características del asunto, pertenece a las investigaciones que posteriormente hará el organismo encargado, según la legislación en cada caso.
Se entiende que algunos cronistas de sucesos apelan a la presunción para evitarse complicaciones con los organismos judiciales, lo cual es fácilmente entendible, pues afirmar que alguien murió y que luego eso no sea cierto, es algo que le pudiera acarrear consecuencias engorrosas a cualquier ser humano.
Sin embargo, a veces aparecen títulos de informaciones en los que claramente se evidencia una flagrante violación al principio de la inocencia, cuando por ejemplo, algún periodista escribe que “los asaltantes del banco fueron puestos tras las rejas”, cuando solo ha habido una medida privativa de libertad. Pero más incoherente aun es que se diga en el mismo reporte, que los sospechosos del robo a la entidad bancaria serán presentados en audiencia preliminar. Es decir, primero se les acusa de asaltantes y luego se les da el beneficio de la duda.
Todo esto ocurre en primer lugar, como lo dije antes, porque los comunicadores sociales no desean verse involucrados en investigaciones que les podrían causar muchos sinsabores, y en segundo porque quizás desconozcan el alcance del principio universal de la presunción de inocencia. Se abusa del uso del término presunto, y por eso se lo emplea de manera inadecuada.
En Venezuela las notas de sucesos, que por lo general son tomadas de los partes que ofrecen los cuerpos de seguridad del Estado, se caracterizan por la forma eufemística con la que describen los hechos. Por eso es común leer, por ejemplo, que “dos ciudadanos murieron al enfrentar a una comisión policial”. Visto de esa manera, pareciera que los infortunados, al percatarse de la presencia de los uniformados, les sobrevino algo que les quitó la vida en el acto, sin accionar armas. Claro, esto ocurre para evitar el uso de palabras de fuerte carga expresiva; pero también para eludir responsabilidades.
En resumen, si existen las evidencias de los hechos, sobre todo cuando son enfrentamientos entre la policía u otro organismo de seguridad con individuos y hay decesos en la parte civil, desde el punto de vista meramente informativo no es apropiado hablar de presunto, a menos que el redactor sea un periodista despistado, irresponsable y se haya hecho eco de un rumor.
Si se presume de algo, lo mejor es indagar para luego dar una información concreta, como debe hacerlo todo aquel que se precie de comunicador social.
David Figueroa Díaz
http://nuestroidioma65.blogspot.com

sábado, 15 de diciembre de 2018

ARRIBAZÓN, ATARRAYA Y ACÉRRIMO

Por
David Figueroa Díaz

Hay que escribir correctamente en español

Hace pocos días un ciudadano venezolano, que se precia de ser poeta, escribió en la red social Facebook una frase que me llamó la atención, y en virtud de ello le señalé algunas impropiedades vertidas. Por supuesto que la respuesta no se hizo esperar, acompañada de comentarios de algunos usuarios que salieron en su defensa, pues estimaron que yo lo había ridiculizado, y era necesario salvar el honor del reputado poeta. Hubo incluso personas que pretendieron dictar cátedra.

Quienes me conocen y han leído mis artículos, saben que mi intención al escribir sobre asuntos gramaticales y lingüísticos, es aclarar dudas y contribuir con un mejor uso del lenguaje oral y escrito, siempre convencido de que nunca se termina de aprender, además de que no soy catedrático del idioma español.

“Estoy pensando arrejerar los anzuelos que llegó la ribason”, publicó el aludido poeta, con lo cual, supongo, quiso expresar su intención de irse de pesca o algo así, habida cuenta de que en los actuales momentos en Venezuela estamos en el período de sequía, que hace que los peces remonten el cauce de los ríos y se produzca lo que se conoce como arribazón.

Luego de mis observaciones escribió varios comentarios en los que deja traslucir su enojo y su intención de justificar el uso de la malhadada frase, con base en una supuesta autenticidad en el empleo del lenguaje, pues seguramente no tiene claro qué es ser auténtico y qué es ser chabacano.

La frase en cuestión tiene varios aspectos que conviene conocer, para no incurrir en impropiedades, evitables y  aun cuestionables, sobre todo cuando los responsables son personas que por el rol que cumplen en la sociedad, están llamados a ser ejemplos del buen decir, como poetas, escritores, docentes, periodistas y demás profesionales cuya ocupación habitual se basa en la redacción.

El común de las personas dice ribazón en lugar de arribazón, que es la palabra original, y que por comodidad en la pronunciación, muchos han adoptado. De hecho, así está registrada en el Diccionario de la Lengua Española (DLE). Pero una cosa es ribazón, que es una deformación fonética de arribazón, y otra es ribason. Sin dudas, el autor de la mencionada frase  quiso mostrar sus cualidades poéticas y amplios conocimientos gramaticales; pero ignora que arribazón o ribazón se escriben con “Z” y son palabras agudas que  tienen la mayor entonación de voz de en la última sílaba, terminadas  en “N”, y por lo tanto llevan tilde. Son palabras que aluden a una multitud, es decir, aumentativas.

Algo parecido ocurre con palabra atarraya, que la mayoría de los hablantes, por lo menos en mi país, pronuncia tarraya, por las mismas razones por las que dice ribazón en lugar de  arribazón. Pero una cosa es escribir tarraya, y otra, tarralla, como frecuentemente aparece en las principales redes sociales. Lo lamentable de todo eso es que quienes incurren en ese desliz son personas a las que se las ha estimado como cultas e instruidas.

El DLE registra tarraya, y lo señala como propio de Andalucía, Badajoz, Antillas, Nicaragua y Venezuela, por lo que se puede usar sin el temor que de algún sabidillo del lenguaje pueda cuestionarla por impropia.

De la misma gama de palabras mal utilizadas está aférrimo, muy habitual en lenguaje de algunos políticos, sobre todo en Venezuela, en donde abunda la política del micrófono y de las redes sociales. Acérrimo es sinónimo de fuerte, vigoroso, tenaz. Es un adjetivo que se aplica a varios sustantivos, para ponderar la actitud o actuación de algunas personas: “enemigo acérrimo”, “opositor acérrimo”, “perseguidor acérrimo”. También se puede usar para señalar la intransigencia, el fanatismo o el extremismo de alguien.

USURPACIÓN ILEGITIMA Y QUÓRUM REGLAMENTARIO

Por  David Figueroa Díaz Antes, durante y después del jueves 10 de enero de 2019, los ojos del mundo estuvieron sobre Venezuela, pues ese...