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sábado, 21 de enero de 2023

¡Siempre es bueno dar un repaso! (2)

por     


 David Figueroa Diaz

 21/01/2023

La semana pasada, motiva por la alta frecuencia con que aparecen en los medios de comunicación social y se mantienen en el habla cotidiana, comencé un repaso sobre casos que comentó en reiteradas oportunidades, con la finalidad y el deseo de que los interesados ​​puedan disipar sus dudas.

Tanto la entrega anterior como la de hoy, tienen como destinatarios directos a los profesionales de la comunicación social y educadores, por tener ellos la responsabilidad moral de hacer un buen uso del lenguaje que utilizar. ¿O no?

Me han señalado como el sabelotodo del lenguaje y del periodismo, lo cual no es cierto, pues simplemente soy un aficionado del buen decir. Admito que en muchas ocasiones, por la vanidad natural que caracteriza a los seres humanos, ha habido momentos en los que a algunos les parece que pretende ser el non plus ultra; pero no es la generalidad.

Ahora, he dicho y siempre repito, que manejo con relativa facilidad el lenguaje escrito y oral, lo cual no implica que me crea «la mamá de Tarzán» de estos menesteres, como se les dice en Venezuela a las personas que se creen más que los demás. En el estado Zulia las llaman «la pepa del queso».

El sábado 14 se enero les hablé de lo lamentable que es el que muchos profesionales de la comunicación social y de la educación, por lo menos en mi país, tendrán una redacción pobre y además plagada de impropiedades, de las que podrían zafarse si valoraran el rol que les corresponde desempeñar ante la sociedad.

Es inadmisible que muchos de ellos no sepan distinguir entre «esta» y «está»; «este» y «esté», y cuando alguien les hace una observación, le echan la culpa al teléfono. Y tal como lo anuncié, les hablaré con más amplitud del gerundio; mostraré casos puntuales sobre los signos de puntuación, con especial énfasis en la coma.

El mal uso de los verbos en gerundio es quizás uno de los vicios más frecuentes en los medios de difusión masiva. Lo cuestionable es que quienes incurren en el despropósito, son personas a las que nadie se atrevería a tacharles una falta de esa naturaleza, por su alto nivel intelectual.

La manera más elemental de saber qué es un gerundio, es tener presente que son las palabras terminadas en «ando» y «endo». debe usar para expresar anterioridad, simultaneidad o posteridad casi inmediata a la acción que indica el verbo principal. Es frecuente leer u oír frases como: «Comencé mis estudios en 2013, terminando en 2016»; «Salió de su casa, llegando a trabajar media hora después»; «El homicida huyó, siendo atrapado por la Policía al día siguiente». Ese último ejemplo se ha convertido en una especie de comodín de muchos redactores de sucesos, que aparte de tener una pobrísima redacción, siempre incurren en las mismas impropiedades.

El gerundio encierra una noción de tiempo, que como lo señalé antes, debe ser anterior, posterior casi inmediata o simultáneamente con la que indica el verbo principal. Entonces, es menester reconocer la acción principal, pues eso arrojará luces que podrían ser útiles para el buen uso. Los tres casos muestran desconocimiento del asunto. La forma adecuada es: «Comencé mis estudios en 2013, y los terminé en 2016»; «Salió de su casa, y llegó a trabajar media hora después»; «El homicida huyó, y fue atrapado por la Policía al día siguiente». En ellos no hay simultaneidad, anterioridad ni posteridad casi inmediata; solo hay una marcada posteridad.

En cuanto a los signos de puntuación, la situación es interesante, pues la coma se ha convertido, como lo señalan en video didáctico que de cuando en cuando aparece en las redes sociales: en una especie en extinción. Solo por adivinación podrá entenderse lo que algunos desean expresar, motivado por la ausencia de ese importante signo.

Había estimado dedicar solo dos artículos al repaso de casos ya tratados; pero ante amables peticiones de lectores, que se han autodenominado asiduos seguidores de este trabajo de divulgación periodística, dedicaré otro.

Repasaré lo de la coma y volveré a hablarles de mayúsculas, minúsculas y de a, ha, he, halla, haya, aya y allá.


domingo, 15 de enero de 2023

¡Siempre será bueno dar un repaso! (1)

Por: David Figueroa Diaz 

14/01/2023

La gama de impropiedades en los medios de comunicación social y en el habla cotidiana es amplísima, y ​​por eso resultaría difícil abordar todos los casos. En los más de veinte años en los que me dedico a estos menesteres, he procurado mostrar los más comunes, en función de que las personas que usan la redacción como herramienta básica de trabajo, puedan apercibirse de los elementos que les permiten usar de mejor manera la expresion escrita y oral.

En cada ocasión he tenido el cuidado de mostrar ejemplos adaptados a la realidad del momento y desprovistos del rigor gramatical, que es el que infunde temor y aun terror. Es justo reconocer que cada día aumenta el interés por mejorar; pero no sé si en igual o mayor proporción aparecen las impropiedades, y por eso estimo prudente volver de cuando en cuando sobre casos ya tratados, con la finalidad de refrescar conocimientos y arrojar luces para que otros puedan disipar sus dudas.

En esa gran vitrina de vicios que se han enraizado en los medios de difusión masiva, los hay de diversos tipos: unos complicados y otros muy simples; pero en función de facilitar las cosas, por lo general muestro los más sencillos, toda vez que la intención es aclarar, no oscurecer.

En este artículo voy a referirme de manera muy superficial y telegráfica, a casos ya tratados, y que muchos lectores podrían no darles importancia; pero quieran o no, son los más comunes. Lo más llamativo de todo esto es que quienes siempre incurren en esos deslices, son personas que tienen la obligación moral de poseer un manejo sobresaliente del lenguaje escrito y oral.

Es triste y lamentable que periodistas y educadores, con contadas y honrosas excepciones que se distinguen muy fácilmente, no sepan reconocer las palabras por la índole de la entonación, es decir, agudas, graves, esdrújulas y sobresdrújulas. No exagero al hacer esa sustentada, pues las redes sociales están plagadas de casos en los que, por ejemplo, la intención era decir «esta», «este», y por desconocimiento y descuido aparece «está», «esté». Muchos se lo atribuyen al teléfono; pero eso no justifica la pifia, pues aunque sea un contenido muy personal, se debe tener presente que, por muy informal que sea, usted es ante todo comunicador y/o educador, sobre quien recae la responsabilidad moral de manejar con relativa facilidad el tema gramatical y lingüístico. El teléfono no tiene la culpa de que usted no sepa que «esta» funge de adjetivo y pronombre demostrativo, con su correspondiente masculino y plural; en tanto que «está» es una forma del verbo estar en pasado. Si usted, que es comunicador social o educador y no sabe eso, debería hacer un alto en sus ocupaciones y darle un repaso a lo que le enseñaron en primaria y en secundaria. ¡El teléfono no corrige, solo indica las opciones.

Lo del gerundio, tema al que le dedico varios artículos, pareciera que no hay manera de hacer entender que para su uso adecuado, es fundamental saber que existe una regla elemental. Aunque pudiera ser un tema escabroso, si se le presta la debida atención, podrá sacársele el mayor provecho. Debe tenerse presente que constituyen gerundio todas aquellas palabras terminadas en «ando» y «endo»: hablando, cantando, gozando; yendo, viniendo, escribiendo, etc.

Para que su uso sea adecuado deberá haber simultaneidad, inmediatamente anterior o posterior a la acción principal. Por ser algo que merece mayor dedicación, con el venidero artículo podrá disiparse las dudas, siempre y cuando, repito, se le preste la debida atención.

En cuanto a los signos de puntuación, sobresale la coma, a la que muchos ignoran, y hasta se han atrevido a afirmar que ya no existe. Es por eso que solo por adivinación u otro recurso podrá entenderse lo que otros desean comunicar. Sobre esto también volveré a hablarles el sábado que viene.

La mayoría de los contenidos informativos y publicitarios que a diario aparecen en las redes sociales, están minados de letras mayúsculas necesarias. En la escritura cotidiana ocurre por desconocimiento; mientras que en publicidad existe la falsa creencia de que en mayusculas se llama mayor atencion.

Estimo que la mejor manera de hacerse sentir, es lograr un trabajo que no viole las reglas y que se distinga por su creatividad. ¡Eso es publicidad, lo demás podría ser un disparate!


sábado, 7 de enero de 2023

O rey y el emérito

 

David Figueroa Díaz 


 07/01/2023

Los últimos días del año que acaba de finalizar estuvieron marcados por dos hechos que fueron noticia y que seguirán ocupando espacios en los medios de comunicación social, amén de comentarios en el día a día del mundo, por la relevancia de los protagonistas: uno, emblema del fútbol; el otro, de la Iglesia católica.

Muchos seguidores de ambos personajes estuvieron pendientes de la evolución de su estado de salud, que fue deteriorándose de manera acelerada.

El fallecimiento de Edson Arantes do Nascimento (el Rey Pelé) y de Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), sin dudas sorprendió al mundo, aunque muchos se habían resignado al desenlace, dado el largo período de convalecencia de los dos, que empeoraba y presagiaba el final. Fueron y serán dos grandes figuras, cuya impronta permanecerá como tinta indeleble.

Para alguien que no ha sido futbolista ni conocedor de doctrinas cristianas ni de ninguna índole, le será difícil exaltar las bondades de Pelé y del papa Benedicto XVI, so pena de omitir aspectos significativos, por lo que solo repetiré lo que otros han dicho.

El primero está reconocido como uno de los mejores futbolistas y deportistas del mundo, con base en su brillante trayectoria. El segundo procuró poner en práctica «el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural; la familia fundada entre hombre y mujer; la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común». Aclaro que el entrecomillado no tiene sentido irónico, sino la indicación de que es una cita textual, que en este caso la tomé de una reseña en Google.

Ahora, de lo que sí puedo hablarles con cierta holgura, es del aspecto gramatical y lingüístico, en el que me desenvuelvo con relativa facilidad, y por eso hoy comentaré algo sobre los apelativos del futbolista y del pontífice.

Algunas personas creen que cuando se habla de «o rey» se hace de forma exclamativa o admirativa, pues desconocen que el artículo determinado masculino en portugués es «O», con el que pueden construirse frases como: «o gato», «o suco», «o povo», «o garfo», etc., que en español equivalen a «el gato», «el jugo», «el pueblo», «el tenedor».

Existe en Portugal una ciudad costera llamada Oporto, cuyo nombre original es Porto (Puerto); pero por la unión inevitable de la conjunción coordinante «O» y el sustantivo «porto», derivó en Oporto, que en español es El Puerto. En esa localidad lusitana existe un puente sobre el río Duero (Doro en portugués), llamado María Pía, que fue construido por Theóphile Seyrig y Gustave Eiffel, este último, epónimo de la monumental torre parisina, ícono de los franceses.

Para que la frase «o rey» tenga sentido exclamativo, deberá ser ¡Oh, rey!, determinada por los signos correspondientes y por la coma vocativa. Entiéndase por coma vocativa, el elemento que el hablante usa para llamar la atención del interlocutor y aislarlo del resto de la oración: «Muchachos, ustedes son excelentes trabajadores». De esto he hablado en varias oportunidades, por lo que por ahora solo les recordaré que el vocativo puede ir al principio de la frase (como en el ejemplo mostrado), en medio o al final.

A raíz de la renuncia al papado, Benedicto XVI comenzó a ser llamado emérito, y algunas personas creen que eso se debió a un grado o una denominación exclusiva de la Iglesia católica, o que fue un deseo personal del pontífice, habida cuenta de que emerito o emerita son nombres propios. Se le da el nombre de emérito a la «persona que se ha retirado de un empleo o cargo y disfruta algún premio por sus buenos servicios». Es por eso que existen profesores eméritos, rectores eméritos, obispos eméritos, etc. Es una manera elegante de distinguir su condición. Benedicto XVI (2013) y Gregorio XII (1415) han sido los únicos que han renunciado al papado, según Wikipedia.

Y ya que les he hablado de papas, estimo prudente destacar que según la RAE, en la serie de los pontífices y reyes se utilizan los números romanos, que deberán ser leídos como ordinales hasta el diez, aunque la docta institución aclara que este (el diez) puede leerse también como cardinal: décimo/diez. A partir del diez la numeración será cardinal: Juan XXIII (veintitrés), Luis XVI (dieciséis), Benedicto XVI (dieciséis).


sábado, 31 de diciembre de 2022

La satisfacción del deber cumplido


Por David Figueroa Díaz 


31/12/2022

El de hoy es el artículo 201, cantidad que pudo haber sido mayor, si se toma en cuenta el tiempo en que me hice colaborador (autor) de este importante medio de divulgación masiva. No puedo precisar cuántos años han transcurrido desde el primer día; pero estoy seguro de que son más de seis y menos de diez.

Ese tiempo ha sido suficiente para hacer lo que me gusta, en función de aportar elementos para aquellas personas a las que les apasiona el tema gramatical y lingüístico. Nunca he pretendido dictar cátedra, aunque a veces ha sido blanco de fuertes señalamientos, con intenciones no muy buenas. Me han tildado de sabidillo del idioma, lo cual no es cierto, pues solo soy un aficionado del buen decir. ¡Eso me basta!

Dentro de esa cantidad de artículos expuestos sobre situaciones que son frecuentes en los medios de comunicación social y en el habla cotidiana: vicios que se han vuelto casi indesarragables, ante lo cual es prudente y necesario decir algo, aunque sea nadar contra la corriente. Es justo y necesario reconocer que pese a frecuentes impropiedades, ha habido logros significativos, dado que muchos redactores profesionales y no profesionales, a la luz de las observaciones y recomendaciones vertidas en este trabajo de divulgación periodística, han adquirido soltura y han comenzado a distinguirse dentro del ámbito en el que se desenvuelven.

Eso lo sé por las consultas y comentarios elogiosos que recibo por diversas vías, lo cual, lejos de inflamar el ego, me demuestra que el esfuerzo no ha sido en vano, amén de que me compromete moralmente a continuar aportando elementos que pueden ser útiles para los que han entendido la importancia de escribir bien y hablar de mejor manera.

A veces ha sido duro en las críticas, y ha aparecido situaciones en las que muchos comunicadores sociales, educadores y otros profesionales se han visto retratados; pero estimó prudente hacerlo de esa forma, con el debido respeto, pues es inconcebible que un profesional, sea cual sea su área, no conozca las palabras por la naturaleza de la entonación; que ignore el uso de los signos de puntuación y que no sepa distinguir la función que cada palabra cumple en la oración. Para saber eso, no es necesario ser miembro de la Real Academia Española, toda vez que son conocimientos básicos que se adquieren en la educación primaria, en la secundaria, y se refuerzan en la universitaria.

Dijo en reiteradas oportunidades, que mientras haya periodistas y educadores con las carencias que mencionó en el párrafo anterior, su desempeño será ineficaz, por no decir otra cosa. Cuando habló de periodistas, me centró en el caso de Venezuela, pues no conozco el ámbito de otros países, salvo una que otra noción, que se percibe en la lectura de informaciones en los portales de influencia internacional. He reiterado mi posición en cuanto a que, si un comunicador social no se persuade de que su rol ante la sociedad es el de un educador a distancia, seguirá tropezando con la misma piedra. El enorme poder inductivo que ejercen los medios de comunicación, hará que los alumnos, que en este caso es la gran audiencia, sigan encontrándose con el mismo obstáculo.

El diarismo venezolano, con contadas y honrosas excepciones que se distinguen muy fácilmente, está plagado de situaciones viciadas, muchas de las cuales podrían recibir el calificativo de dispares. Los periodistas y locutores no han entendido que su función y obligación moral es educar, entretener e informar.

En el caso particular de los periodistas que cubren las fuentes de comunidad y de sucesos, la cosa es más inquietante y graciosa, por demás. Utilizan siempre las mismas palabras, como si tuvieran un formato en el que solo cambia el nombre de los protagonistas. Otros se han dejado imponer y quieren patentar una forma de redactar, sobre todo cuando se trata de informaciones cuya fuente son los cuerpos de seguridad, en la que se pondera la labor de los funcionarios, por encima del deber de informar. ¡Vaya usted a saber la razón!

A todas esas, mis apreciados lectores, he hecho todo cuanto pudo, con la finalidad y el deseo de que los comunicados sociales hagan un mejor uso del lenguaje que utilizar. Unos han asimilado la enseñanza; otros siguen con la cruz a cuesta. Pero, sea cual fuere la proporción, siento la satisfacción del deber cumplido. ¡Feliz Año 2023!


lunes, 26 de diciembre de 2022

¡No olviden usarla!

 

Por:  David Figueroa Díaz


 24/12/2022

Hoy, 24 de diciembre de 2022, me complace anunciar que este es el artículo número doscientos en este importante medio de comunicación, que me dio la oportunidad de aportar elementos para el mejor uso del idioma español. Siempre he hecho hincapié en que solo soy un aficionado del buen decir; pero con la suficiente madurez para opinar y ofrecer soluciones. La cantidad de publicaciones hasta hoy, pudo haber sido mayor; pero por diversas razones, ajenas a mi voluntad, muchas han sido las ausencias.

Valoro el hecho de que Periodistas-es.com haya entendido cuáles han sido y son las causas por las que en muchas ocasiones no he podido escribir, ni menos aun enviar el material, para cumplir el compromiso que asumí al convertirme en colaborador habitual (autor) de este medio. Me complace saber que los que hacen posible este portal informativo, están conscientes de los esfuerzos que hago para no fallar a la cita sabatina. Esa confianza es uno de los factores que me impulsan a hacer lo que esté a mi alcance para vencer los obstáculos.

Venezuela y España; pero aun así, el equipo editor ha hecho todo lo posible para cumplirles a los lectores, muchos de los cuales son seguidores habituales. ¡Gracias!

En los doscientos artículos publicados hasta hoy, he abordado diversos casos de impropiedades, comunes en los medios de comunicación social y en el habla cotidiana. Por petición de los lectores y por otras razones, a veces ha sido necesario volver sobre temas ya tratados, con el deseo de disipar las dudas que hayan quedado de exposiciones anteriores.

Siempre trato de dar en cada caso un enfoque diferente, pero con la misma finalidad, en función de facilitar la comprensión. A la luz de las observaciones vertidas en este trabajo de divulgación periodística, muchos han sido los redactores profesionales y no profesionales que han disipado sus dudas y han adquirido soltura, lo cual es una evidencia de que este trabajo no ha sido en vano, y eso, por supuesto, me satisface.

He perdido la cuenta de las veces que he escrito sobre el uso de la coma, y en cada ocasión he recalcado que es uno de los signos más difíciles de usar con propiedad; pero también he advertido que, si le presta la debida atención, podrá manejarse con relativa facilidad. Sirve, entre otras cosas, para separar elementos en serie: arroz, cacao, harina de trigo; para separar las frases u oraciones de construcción semejante: «Comió fresas con crema, peras con azúcar, manzanas bañadas en miel y uvas sin nada».

Esos son los usos más elementales; sin embargo, muchas personas los desconocen. Algunos redactores, en lugar de coma utilizan el guión: martillo- yunque-estribo, ¡vaya usted a saber por qué. Hay otros que simplemente no usan coma, pues a lo mejor pensarán que no hace falta. Hay más usos; pero solo me he referido a dos para darle entrada a otro que es, a mi entender y el de una considerable cantidad de estudiosos de gramática, el más olvidado, y por ende, el menos usado. Me refiero a la coma del vocativo.

Para entender el asunto, es indispensable saber que el vocativo es la persona o cosa personificada a la que se nombra o se alude. Puede estar al principio, en medio de la frase o al final de esta: «Carlos, ocúpate del asunto»; «Ocúpate, Carlos, del asunto»; «Ocúpate del asunto, Carlos». Los ejemplos de este uso de la coma son muchos, y no sería necesario mostrar una gran cantidad para que pueda ser asimilado. Lo indispensable es poder reconocer y ubicar al vocativo. El vocativo está en las diferentes formas de saludos y en llamados de atención: «¡Buenos días, muchachos», «Hola, Rafael», «Bienvenido, profesor»; «Presten atención, señores»; «Estoy con ustedes, amigos». Si se invierte el orden, podrá notarse que el vocativo cambia de lugar, pero no altera el significado.

Se debe tener presente que la coma le da sentido a lo que se escribe, y por eso es fundamental manejarla con facilidad. Para tal propósito no es necesario ser experto en gramática y lingüística, ni menos aun miembro de la Real Academia Española. Solo basta con un poco de sentido común, sustentado en el hecho de que cuando se escribe en un medio de comunicación, se debe tener presente que todo lo que se diga, mal o bien, se arraigará en el vocabulario del común de las personas. Por eso les recomiendo que no olviden usar la coma del vocativo.

¡Feliz Navidad!


sábado, 17 de diciembre de 2022

¡No sigan continuando!


Por: David Figueroa Díaz

 17/12/2022


Con motivo de celebrarse el Día Nacional del Locutor en Venezuela, el nuevo portal informativo «De Norte a Sur», en la persona de su director, mi estimado amigo Adalberto Pérez, publicó un artículo que me fue solicitado, sobre la importancia de la fecha y de otros aspectos que giran en torno de la radio y la locución, actividad de la que puedo hablar con relativa facilidad, en virtud de varias «horas de vuelo» y sin creer sabérmelas todas, como pudieran pensar algunos.

En ese breve escrito hablé de la importancia del oficio del micrófono, de las personas que han enaltecido la locución en el estado Portuguesa, así como de otros aspectos sobre los que se sustenta esa actividad, elemento fundamental de la comunicación social. En este país (Venezuela) fue instituido el 11 de diciembre como Día Nacional del Locutor, en memoria de Renny Ottolina, destacado comunicador social del micrófono, conocido como «El Número 1».

Aproveché la ocasión que me dio «De Norte a Sur», para insistir sobre la necesidad de que los locutores de radio y televisión le den la verdadera importancia al rol que desempeñan en la sociedad, en función de que se convenzan de que son educadores a distancia, lo cual les impone la obligación legal y moral de nutrirse de los elementos necesarios para lograr el cometido de educar, entretener e informar.

Es innegable el gran poder inductivo que ejercen los medios de comunicación social, lo cual se evidencia en el hecho de que todo lo que en ellos se diga o se escriba, mal o bien, tiende a arraigarse en el vocabulario del común de la gente. Es lamentable admitir que las cosas malas, en este caso del lenguaje escrito y oral, son asimiladas con mayor facilidad. Es por eso que conviene ser cuidadosos, pues ese inmenso poder de inducción pudiera ser igualmente provechoso que dañino. Es preferible lo primero. ¿Usted qué opina?

Antes y durante el Campeonato Mundial de Fútbol, que termina mañana, el canal de televisión venezolano internacional IVC estuvo promocionando el acto en el que se llevó a cabo la preventa. No sé si en otros paises de habla hispana se le llame de igual forma; pero en Venezuela se conoce con ese nombre a la actividad en la que la radio, la televisión y medios impresos muestran las bondades y facilidades que ofrecerán a los patrocinadores y al público consumidor en el año por llegar.

La preventa de IVC, a juzgar por las imágenes que aparecen en pantalla, fue un evento fastuoso, al que asistió lo más granado del ámbito publicitario, empresarial y por supuesto del comunicacional. Todo lo expresado por los que formaron parte del referido evento social, demuestra conocimiento, madurez y profesionalismo; pero casi al final del contenido informativo, una dama, de la que ignoro si es locutora, periodista o las dos cosas a la vez, remata con una frase muy parecida a la que sirve de título a este artículo, que ha sido objeto de polémicas y confusiones: «para seguir continuando».

El uso de la frase «seguimos continuando» y de otras de igual naturaleza, ha comenzado a ser frecuente en los medios de comunicación social, mayormente en la radio. Ignoro la vía por la llegó para alojare en el vocabulario de locutores, periodistas y publicistas. Algunos pudieran decir que se trata de una innovación lingüística o una creación publicitaria, para justificar el uso. Ni lo uno ni lo otro.

La opinión en cuanto a la expresión «seguimos continuando» está dividida en los que la defienden y los que la condenan. Yo ni la condeno ni la defiendo; simplemente no la uso. Los defensores alegan que es correcta desde el punto de vista sintáctico, dado que se trata de la perífrasis verbal seguir más verbo en gerundio; pero en lo semántico no hay contexto en el que pueda tener cabida.

Los detractores la rechazan ipso facto, pues la consideran redundante, toda vez que incluye dos verbos que tienen similar significado. Lo cierto del caso es que cada día se usa y se oye con mayor frecuencia. Comenzó en la radio, y como lo aludí en el sexto párrafo de este artículo, ya hizo su «debut» en televisión. De lo que sí estoy seguro es de que, es chocante al oído, y que debería evitarse. Yo prefiero seguir o continuar, que seguir continuando. ¡Usted qué prefiere!

domingo, 11 de diciembre de 2022

¿Narradores, comentaristas o directores técnicos?

por   


David Figueroa Díaz

10/12/2022

Es indudable que la atención del mundo deportivo está en Catar, lugar en el que se lleva a cabo el campeonato de fútbol, ​​organizado por la FIFA. Los aficionados al balompié estaban acostumbrados a disfrutar de la máxima cita entre junio y julio, y es por eso que tiene características especiales, a las que se aúnan la majestuosidad de los estadios y otros detalles que lo hacen único y quizás irrepetible, desde el punto de vista organizativa.

De ese evento, que culminará el 18 de este mes (diciembre 2022), se han dicho muchas cosas, algunas positivas y otras muy lamentables; pero lo cierto del caso es que los amantes del fútbol han disfrutado y están disfrutando de un torneo en el que sobresalen la tecnología y otros aspectos que lo hacen inigualable, muy a pesar de las cosas negativas que algunos han comentado y que no voy a repetir .

En lo competitivo, lo han catalogado como «el mundial de las sorpresas», por la eliminación temprana de selecciones de gran tradición, como Alemania y España, por ejemplo, además de otros aspectos compensados. Lo cierto del caso es que Catar 2022, para bien o para mal, delimitó un antes y un ahora en la organización de un evento de esa naturaleza. Después de este tendrá otro lugar (en 2026), que también de características especiales, y es que la sede será compartida entre tres naciones: México, Canadá y Estados Unidos.

El artículo de hoy quizás no tenga mucho que ver con lo gramatical y lingüístico, pero sí con unas facetas de la comunicación social, como la narración deportiva y el comentario. De este asunto he escrito muchas veces, y hasta he recibido fuertes cuestionamientos de parte de quienes aún no han entendido la intención de este trabajo de divulgación periodística. Sin embargo, mantengo mi posición.

He dicho que en el ámbito de la narración deportiva y el comentario, con contadas y honrosas excepciones que se distinguen muy fácilmente, hay muchos disparateros. En su afán de demostrar sus «grandes» conocimientos, incurren en situaciones que los dejan muy mal parados. Apelan a palabras y frases con significados diferentes de los que registran los diccionarios, y se atreven a «inventar» otras que denotan poco gusto y cero creatividad.

Hoy día, también con excepciones muy destacadas, ver u oír un partido de fútbol, ​​​​de beisbol, de basquetbol u otra disciplina, es someterse a la tortura de una confrontación entre narradores y comentaristas, para demostrar quién es el que más conoce del asunto. Se ha dado el caso de agresiones verbales, pues cada quien se cree dueño de la verdad. Directv Sport es un botón para la muestra: argentinos, colombianos, chilenos, uruguayos, venezolanos y de otras nacionalidades, lejos de educar, entretener e informar, se esmeran por imponer su criterio, que por lo general responde a caprichos personales.

La «mínima diferencia», tema del que habló en reiteradas ocasiones, tanto en conversaciones informales, como en publicaciones en este y otros medios, es quizás la más común de un sinnúmero de situaciones viciadas que son utilizadas por quienes se dedican a narrar y comentar el deporte

No han podido entender que dicha expresión es imprecisa, pues para señalar que el resultado de una competencia fue de un punto, un gol o una carrera, dependiendo de la disciplina, no es la mínima diferencia, sino la mínima anotación. Para entender eso, no hace ser gran conocido de deporte, de gramática o de matemáticas, pues solo basta con saber que la mínima diferencia no existe nada más entre uno y cero, sino entre 2 y 3, 9 y 10, 18 y 19, etc.

Durante el Mundial Rusia 2018, el experimentado narrador y comentarista internacional Arley Londoño estuvo incurriendo en una impropiedad en la que se mantuvo hasta la final del torneo. Nadie se toma la bondad de aclararle que el rectángulo de juego está delimitado por bandas y líneas de fondo. Por tanto, es incorrecto decir, por ejemplo: «La pelota salió por la banda lateral», pues es una redundancia, que afortunadamente no se ha arraigado en el vocabulario; pero es conveniente desecharla, en función de llamar las cosas por su nombre.

Por esa y por otras razones, no tengo ningún temor en reiterar que en el ámbito de la narración y el comentario, hay muchos espontáneos, cuyo desempeño (con un léxico muy limitado), lejos de narrar y comentar, crean dudas, confusiones y decepciones , máximo cuando se crea muy capacitado para dictar cátedra de reglamento o situaciones de juego. Es difícil saber si son narradores, comentaristas o directores técnicos.

Reporterismo de sucesos en Venezuela (3)

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