jueves, 20 de septiembre de 2018

¡APLICAR NO ES SOLICITAR!

     
Por Marcos David Figueroa

     Dentro de la gran gama de impropiedades de lenguaje, comunes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana, está la utilización de verbos y sustantivos con significado diferente del que registran los diccionarios. En algunas publicaciones que he revisado en Google, he notado que existen varias listas de los que quizás sean los que más se usan de forma inadecuada: señalizar, resaltar, abatir, rentar, adolecer, colapsar, finalizar, acceder, y aplicar. Hoy voy a referirme una vez más a este último, por ser el que más ha dado pie a frases disparatadas y sin sentido, que abundan en los medios radiofónicos y televisivos.   
  
     No puedo asegurar si el asunto del mal empleo del verbo aplicar es exclusivo de Venezuela o si el vicio existe en otros países de Hispanoamérica; pero lo que es cierto es que en esta nación comenzó a ser frecuente con el surgimiento del Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, mediante el cual los aspirantes a cursar estudios de pregrado en el exterior se convertían automáticamente en applicant, pues el formulario con los requisitos por lo general estaba en inglés. Ahora, se sabe que ese applicant deriva del verbo to apply, que en inglés significa solicitar; pero nada tiene que ver con aplicar, que en español tiene un significado muy distinto.

     Eso de hablar de aplicar en vez de solicitar se ha vuelto tan común, que muchas personas piensan que es una innovación lingüística, que es un sinónimo de solicitar. Es, lo digo sin ninguna duda, una muestra de colonialismo lingüístico o de eso que el insigne ensayista venezolano Mario Briceño Iragorry llamó pitiyanquismo, que no es otra cosa que la imitación torpe y servil de las costumbres y el inglés estadounidenses.

     Hoy día es frecuente oír expresiones como: “Voy a aplicar a muchas universidades” o  “Pedro aplicó a un trabajo en una petrolera”, en las que sin dudas se le da al verbo aplicar y al sustantivo aplicación un significado que no tienen. Lo correcto, lo decente, lo sensato,  es escribir: “Voy a presentarme a muchas universidades”; “Voy a solicitar cupo en varias universidades”, “Voy a postularme a muchas universidades”; “Pedro solicitó trabajo en una petrolera”, “Pedro se postuló para un trabajo en una petrolera”, etc. No se trata de rechazar lo extranjero por el mero hecho de serlo, sino de advertir sobre expresiones viciadas que tienen su origen en el desconocimiento de algunos,  que piensan que, como es algo que deriva del inglés, da más caché. Eso de hablar de aplicar por solicitar o aplicación por solicitud, no da caché, y por el contrario es una muestra de ignorancia y una gran ridiculez en la que no debería incurrir todo aquel que utilice con responsabilidad y seriedad el lenguaje oral y escrito, especialmente educadores, comunicadores sociales, abogados y publicistas.              
     Aplicar es “poner una cosa sobre otra o en contacto con ella: ‘Tengo que aplicar dos capas más de pintura a esa pared’; ‘Me aplicaron dos inyecciones esta mañana’. Es “emplear, administrar o poner en práctica un conocimiento, medida o principio, a fin de obtener un determinado efecto o rendimiento en alguien o algo”: ‘Nuestros dirigentes suelen aplicar modelos económicos extranjeros a los mercados nacionales’. Es “asignar un nombre, calificativo, cualidad, a alguien o a algo”: ‘Por su habladera constante, le aplicaron el apodo de cotorra’. “Poner esmero, diligencia y cuidado en ejecutar algo, especialmente en estudiar’: Si quieres pasar la materia, tienes que aplicarte más”.


     Como habrán podido notar, no existe ninguna relación entre to apply, application y applicant, que en inglés significan algo así como solicitar, solicitud y solicitante, respectivamente, y el verbo español aplicar es otra cosa. En la radio y en la televisión muchos “creativos” publicitarios insisten en señalar que “ciertas condiciones aplican” (o no aplican), para indicar que ciertas condiciones se aplican o no se aplican en determinadas circunstancias o por diversas razones. Ignoran que el verbo aplicar es transitivo, y en tal sentido, las condiciones no podrán aplicarse por sí solas. La forma apropiada es “ciertas condiciones se aplican”. Es por eso que cuando en publicidad aparece la malhadada frase, deja dudas sobre la “creatividad” con que fue elaborado el mensaje que se pretendió transmitir.           

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